Ficha Kath Soreht

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Ficha Kath Soreht

Mensaje por Khione el Vie 12 Feb 2016, 19:13

Sejmet Katherina Soreht
• Vive en Old Places, desde FECHA.
• TRABAJO/ESTUDIO, en DONDE.
• Nació el 14/11/1991, en Nueva Orleans, Luisiana. Estados Unidos.




Grabaciones de S.K. Soreht
Transcrita por Dr. H.L. Köhler
Fecha: 7 de Agosto del 2015.

¿Comienzo?.. Ah, ok.. Se podría decir que mi historia comenzó en el asiento trasero de un auto. Y lo sé, sé que suena horrible, pero no es lo que usted puede creer. Nací en el asiento trasero de un auto, mientras mis padres iban camino al hospital. La séptima hija de una séptima hija.. ¿Sabía que en otro momento sería considerada bruja? No bromeo, mi abuela incluso piensa que lo soy por eso casi me secuestró luego de que comencé a caminar para enseñarme los secretos de la familia. Aquellos que sólo se aprenden a través de un fajo de cartas del tarot y entre volutas de incienso. Si... somos una familia rara, siendo sincera. Lo esotérico y sobrenatural es pan de cada día, si incluso mi primer nombre nació gracias a una -supuesta- visión de mi abuela. —¿No te gusta tu nombre?— Trate de pasar primaria con un nombre como Sejmet. Muy diosa podría haber sido la mujer esta, pero me trajo nada más que dolores de cabeza. Por eso mismo prefiero Katherina; gracias al cielo que mi madre tuvo la buena idea de elegir un nombre normal... Aunque me estoy desviando del tema, disculpe.

La cosa es que nací sana y la familia se alegró con la noticia de mi llegada. Hubieron un par de fiestas y celebraciones, ignorando los "sacrificios" de mi abuela. Fueron solo plumas de gallina y algo de ron, no se preocupe. Esta "atención" que atraje en un momento se disolvió tan rápido como comenzó, así que mi crecimiento no se vio mayormente influenciado por tantas personas; tan solo mis hermanos, mis padres y abuela. Cursé mis estudios sin mayores sobresaltos.. si incluso iba a entrar a la universidad... —Katherina, ¿Qué pasó después?— Yo.. ah... Tenía 19 cuando sucedió. —¿Qué sucedió? Continua, por favor.— Supuestamente tuve un accidente.. Me atropellaron. —Dices "supuestamente"... ¿No estas de acuerdo con esto?— No.. No lo recuerdo. —Dime qué no recuerdas— Qué pasó. Un día estaba saliendo de casa para encontrarme con una amiga, sentí un golpe.. y al siguiente estaba en el hospital, acompañada de mi madre. Fue como si hubiese pestañeado, de un segundo a otro. Algo me había pasado, algo que me mantuvo por todo un maldito año sin saber qué mier... *se detiene unos momentos* qué demonios pasaba. —Estuviste en coma, Katherine. Es comprensible que...— No. Es comprensible que no recuerde el accidente y el coma, pero esos fueron solo ocho meses.. ¿Dónde quedaron los otros cuatro meses? ¿Qué hice durante esos meses? Desearía poder recuperar al menos unos pocos recuerdos, pero han pasado cuatro años.. Y lo peor de todo es el no saber si me sucederá de nuevo. Si en el momento que salga de algún lugar no recuerde qué hice toda esta semana o, peor, olvidar todo.. Absolutamente todo. No soportaría tratar como simples extraños a mi familia, perder mi esencia misma. —Estuviste expuesta a una situación traumática. Esto no se da de la manera en que dices.— Quizás... No lo sé, pero aún tengo pesadillas sobre eso. —Cuéntame, ¿Qué pasó luego de esto?— Quise seguir adelante, claro. Comencé a estudiar enfermería en una universidad local gracias a algunas becas y.. aquí estoy. En un par de días más me voy con mi abuela a Japón a visitar a una amiga de ella, nos quedaremos un tiempo y luego volveremos. Espero que todo salga bien...



Hogar de Min Hioyun
13 de Agosto del 2015

Emitiendo un suspiro resignado la mayor de los Soreht dejó a un lado su abrigo y se mantuvo quieta unos minutos. Había sido ella y su vieja amiga Min las que habían escuchado la noticia en el mercado. No volverían... No al menos hasta que el tren volviese a su normal funcionamiento y eso no sería mucho, ¿verdad? Una pequeña falla técnica que sería solucionada y ella junto a su nieta volverían a casa, puesto así era el proseguir normal de las cosas.— Verás que todo se solucionará, Jenny. Serán solo un par de días.— escuchó decir a Min tras ella en un impecable inglés. La anciana asintió, intentando convencerse que así sería pero había un algo... una corazonada, si así se le podía llamar, que la dejaba intranquila. No sabía qué era, pero lo sentía. Sacando de entre sus ropas un amasijo de colgantes, Jennebeth apretó con fuerza aquellos amuletos de protección y buena suerte en un intento de calmarse. El sonido de la puerta abriéndose la obligó a volver la mirada al momento en que su nieta entraba a la casa.— Nana, ¿Tienen el agua puesta? Acabo de comprar unos pasteles junto a lo que llevaremos para el viaje..— Algo pareció cambiar en su rostro puesto la más pequeña de los Soreht se apresuró a su lado, revisando su rostro y tomando su mano.— Pasó algo...— No necesitó decirle más que unas simples palabras para ponerla a corriente de los nuevos planes. Vio cómo el rostro de su nieta se teñía de confusión para luego pasar en aquel amargo entendimiento.— Nos quedaremos acá.— Asintió una sola vez y palmeó el brazo de la morena, haciéndole saber que para ella también no era cosa fácil.— Guardaré tu porción en el refrigerador, petite.— le dijo Jenny, al tiempo que se separaba de ella para revisar qué cosas había traído. No fue gran sorpresa el escuchar el delicado sonido de la puerta de aquella habitación cerrándose y tampoco los primeros acordes de una de las miles de sus canciones favoritas. Conocía bien a Sejmet, pasaría su dolor con aquello que más amaba -sus canciones y su soledad- y luego volvería con ellas. Podría seguir adelante con aquel pequeño inconveniente. No por nada los astros habían elegido aquel nombre para ella, aunque lo despreciase.

Diario de Katy
5 de Octubre del 2015.

¿Cuánto más me tendré que quedar acá? Me siento encerrada, confinada bajo árboles y un cielo azul de los cuales no puedo salir. Deos... Y lo peor de todo es que ya me estoy acostumbrando a esta calma estática, del silencio que hay en las tardes y ser despertada por el murmullo de las aves y las conversaciones amenas. ¡No quiero convertirme en uno de ellos, por todos los santos! Tengo una carrera que terminar, amigos que aún extraño, familia a la que deseo abrazar.. una vida a la que volver. Por que esto no es vida, lo que estoy teniendo aquí es una.. es.. es algo parecido a lo que sientes cuando vas de campamento. Ese sosegar resignado que te embarga cuando comienzas a acostumbrarte de las pequeñas cosas del lugar y, luego, las comparas con otras del lugar de donde eres.

Pero soy una mujer madura. Debo aceptar que ya pasó la temporada de lloriquear y lamentarme por mi suerte (que sigue siendo malísima, si soy sincera) para tomar decisiones. Nos comienza a faltar dinero y no podemos seguir abusando de la pequeña huerta de la señora Min; tendré que buscar trabajo y rápido, comenzar a realmente conocer a los de aquí. Aunque me niego a aprender japonés, esa si que sería mi acta de defunción...

Y hablando de los locales.. algo raro pasa con esta gente. Esa sensación extraña que había en el aire -cuando llegamos- pareció aumentar desde el problema con la estación de trenes. Y ahora con esos tales guardas dando vuelta en busca de.. de no se qué.. supuestos afectados o enfermos, todo aquel que hubiese sido víctima de ciertos síntomas. Para peor.. ayer me desmayé a la hora del almuerzo y solo minutos después la señora Min igual cayó inconsciente...  las dos parecemos mostrar aquellos síntomas,  (que mi abuela sigue tan firme como siempre), pero nos recomendó mantener la boca cerrada. Debíamos mantener la compostura, para evitar "problemas". No sé.. todo se vuelve aún más tenebroso que al principio. Espero que sea solo mi imaginación y nada más.

[El diario de Katherina fue quemado por ella misma dos días después de esta última entrada, debido a un cateo sorpresivo del que fueron presas ellas y la señora Min. Era mejor no arriesgarse a nada que las comprometiera..]




Un hueso duro de roer; de aquellas que refleja el fuego de su alma a través de una mirada y con una sonrisa torcida lo poco que le interesan los problemas. Aprendió a la mala que la vida hay que vivirla y se debe aprovechar cada pequeño segundo para degustarla, por ello mismo se empuja a sí misma a nuevos retos. Llegando a parecer un tanto suicida y prepotente algunas veces. Esta claro que está acostumbrada a hacerse escuchar, sea por el medio que sea y se toma a pecho el que no la tomen en cuenta; aunque esas son las consecuencias de vivir en una familia extensa y ruidosa. De risas ruidosas y sonrisas llenas de socarronería, de abrazos que quitan el aliento y miradas cómplices. Ten por seguro que no te aburrirás a su lado, si es que le pillas el lado correcto, puesto no tiene pizca de vergüenza. Un tanto ruda.. bueno.. un poco mucho, de movimientos rápidos y precisos. No por nada siempre la elegían para jugar basketball en secundaria. Puede cargar con todo, incluso si lleva tacones. Cabezota -Deos, que lo es-, se cierra con solo un objetivo en mente y debe llevarlo a cabo sino se desespera, le entran unas ganas terribles de golpear la pared más cercana... con la cabeza del primero que esté en frente.

Solo que hay un pequeño detalle bajo esta muralla de dura determinación...

Teme a lo desconocido, tanto así que rechaza cualquier esbozo de cambio en su vida que no esté planeado por ella. No sabe cómo actuar frente a las cosas demasiado sentimentales y dulces, le da la idea de que con solo un toque de su mano eche a perder todo. Pero sobre todo este caleidoscopio de titanio y colores vibrantes que es la personalidad de Sejmet, hay una lealtad férrea. Es capaz de todo con tal de proteger lo que considera querido y -aunque no lo parezca- sabe demostrar el aprecio... a su manera, pero lo hace.

Jamás se mostrará débil ante nadie, eso es seguro, solo que sabe compartir algunas penas que la aquejan con ciertos elegidos. Un puñado de personas que fueron capaces de traspasar el campo minado que es su manera de ser. Una amiga de oro que estará en todo momento, la necesites o no, para apoyarte en todo.



▣ Morena y de ojos oscuros. Es de altura media (1,75) y de complexión "firme" como lo dicen en su familia. Traducción: Delgada, pero lo justo como para mantener una imagen saludable y vital; además de estar en perfectas condiciones para traer nietos al mundo, dice por ahí Jennebeth. Gracias a sus constantes prácticas y salidas a correr matutinas su cuerpo parece haberse delineado un tanto más, en el área del abdomen y brazos es posible ver que es una deportista. Podría pasar como una chica más, pero hay una característica que atrae más de una mirada y esta es su cabello. Una larga cascada de risos castaños (a veces miel, debido a la luz) que enmarcarían su rostro si es que lo llevase suelto, pero la mayor parte del tiempo lo lleva trenzado o amarrado y si no es así, alisado (cosa que hace la noche previa). No es porque le avergüence o algo parecido, pero por el clima húmedo prefiere controlar aquellos rebeldes risos que no hacen más que erizarse y ensortijarse aún más si lleva su cabello al natural. No sacrificaría jamás sus mañanas para gastar el tiempo tratando su cabello con alguna crema o algo para evitar esto último. Digamos que no es de las que madrugue con una sonrisa en el rostro.

Debido al accidente que le costó parte de sus memorias,  tiene varias cicatrices. Hay una que destaca de entre todas y es la que recorre el costado derecho de su cadera hasta -mas o menos- el centro de su espalda. Añadiendo también una pequeña línea que recorre el lado derecho de su rostro, muy cerca de su oreja y la unión de su mandíbula; a simple vista es imposible verla, pero si ella la señala puedes distinguirla mejor.

▣ Utiliza poco y nada maquillaje, en realidad. Solo delineador (cuando anda con las energías de algo "elaborado") y máscara de pestañas. Gracias al cielo heredó la piel impecable de su madre, por lo que no se preocupa de utilizar base o polvos. Y en cuanto a su vestimenta, siempre elije lo más cómodo. Obviamente le gusta verse bien, pero ni loca antepondría la moda antes que la comodidad. Todo debe ser práctico y cómodo, sino no tiene cabida en su ropero. Por el clima, tiende a andar un poco más abrigada que los locales; aún no logra acostumbrarse al "frío" del lugar.

Siempre lleva con ella un colgante de cuarzo blanco y cadena de plata. Su abuela la obligó a comenzar a utilizarlo como método de protección. ¿De qué? Ni idea, pero es incapaz de decirle que no así que lo lleva como un accesorio.

▣ Su voz suele ser bastante expresiva, además que tiende a acompañarlo con sus manos. Como buena criolla tiene un acento cajún que aún no se suaviza. Es fácil reconocer de qué ánimo anda solo por escuchar cómo habla con los demás, además que si está enojada.. comenzará a despotricar en una mezcla de francés y palabras de grueso calibre a quien se le pase por delante; sabrás de inmediato que está cabreada si es que las agarra contigo. Y por el bien de toda la comunidad, JAMÁS de los JAMÁSES le pidas que cante, te ahorras el dolor de cabeza y la negativa, que ella sabe bien que no salió bendecida en el asunto.  

▣ Aunque lo que carece de un lado.. lo equilibra con otro. Conoce su cuerpo a la perfección y eso se traduce en que sabe bailar muy bien. Sabe sus límites y de lo que es capaz, es por ello que le encanta probar nuevos deportes o disciplinas. Aunque lo niegue y diga que es una perezosa redomada, es bastante activa y una deportista aún no asumida. No puede forzar mucho sus piernas, eso sí, por las secuelas de las fracturas sufridas en el accidente.



▣ Los Soreht:
▣ Adrien Soreht | Abuelo paterno | Fallecido: Chef criollo; falleció en sueño a los 92 años.

▣ Jennebeth Roux Soreht | Abuela paterna | Viva: Conocida "bruja" en su ciudad natal, es una creyente ferviente de todo lo esotérico y místico. ¿Su mejor remedio? Un sorbo de ron y algo de tabaco, además de unas cuantas sales rosas para la buena salud. Reside en Old places con su nieta. Viuda, 22 años menor que su fallecido marido.

▣ Joseph Soreht | Padre | Vivo: Reconocido cirujano en el país americano; reside en Nueva Orleans con su mujer.

▣ Harriet Goudeau Soreht | Madre | Viva: Actriz retirada y ahora dueña de casa; reside en Nueva Orleans con su esposo. Quedó embarazada de su primera hija a los 17 años.  

▣ Mina Soreht | Hermana mayor | Viva: Dueña de un hotel en las Vegas, visita a su familia todas las navidades; reside en las Vegas en su propio hotel. Sigue soltera (lo que es toda una vergüenza para Jenny, su abuela)

▣ Franco Soreht | Hermano mayor | Vivo: Técnico mecánico en Nueva Orleans, casado y futuro padre de una niña. Reside en Nueva Orleans con su esposa.

▣ Selene Soreht | Hermana mayor | Viva (Melliza de Helia): Dueña de una florista en Nueva York, está comprometida y mantiene contacto con su familia. Tuvo una pérdida unos meses antes que Katherine y su abuela se fuesen de viaje. Reside en Nueva York.

▣ Helia "Helen" Soreht | Hermana mayor | Viva (Melliza de Selene): Abogada en una prestigiosa firma en Inglaterra. Está divorciada y tiene un hijo de cuatro años; mantiene contacto solo con su melliza. Detesta a su abuela por el nombre que le puso, tuvo que cambiar de nombre al graduarse.

▣ Bastien Soreht | Hermano mayor | Vivo (Mellizo de Julian): Recién egresado de medicina de la universidad de Nueva York; en una relación. Visita, junto a la familia, la tumba de su hermano que se encuentra en Nueva Orleans.

▣ Julian Soreht | Hermano mayor | Fallecido (Mellizo de Bastien): Murió a los 17 años en un accidente en motocicleta junto a su novia. Deseaba ser policía.

▣ Es alérgica al cacao. Muchos la quedan mirando raro cuando llega a soltar ese pequeño detalle, pero es la verdad. Admite que cuando pequeña era toda una tortura el no poder comer dulces y cosas con ese ingrediente, pero se terminó acostumbrando. Nunca lo ha probado, por lo que no le fue tan difícil. Admite, eso sí, que el aroma de este es uno de sus favoritos.
▣ Adicta a los beignets que hace su abuela. Para ella, absolutamente nadie en esta tierra puede hacer unos beignets más deliciosos que Jenny. Además que tiene cierta debilidad por los dulces o la comida grasosa.
▣ "Tiene" un gato negro. Si bien no es un animal doméstico, pasa por su casa cada noche en busca de algunos mimos y comida.
▣ Cinturón negro en Hapkido. Posee una técnica prolija y trabajada, debido a los años que lo lleva practicando; comenzó a los siete años.
▣ Si bien no sabe cantar (es de las que parece arañar una pizarra cuando intenta, un completo desastre), es una amante de los musicales y las películas antiguas. Un pequeño detalle con esto: Si es que comienza a cantar -o intentar hacerlo- en tu presencia... es porque considera que está en confianza.
▣ Habla inglés y francés. Ni le preguntes si sabe japonés, que te tirará una zapatilla por la cabeza. Detesta estar encerrada en aquella ciudad (incluyendo el país, lamentablemente) y se ha jurado no aprender ni pío sobre ella. Si dependiese de ella, se quedaría encerrada en la casa de Min todo el santo día hasta que arreglen el tren y se pueda largar de una vez.
▣ Sufrió de Amnesia Lacunar luego del accidente. Uno de sus más grandes miedos es perder -de improviso- sus recuerdos. Si ya le sucedió una vez... ¿Qué la protege de que pase de nuevo?


You'll never walk alone
Khione
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