The black book | Libro de Zeraphine

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The black book | Libro de Zeraphine

Mensaje por Khione el Vie 12 Feb 2016, 18:51

The devil's story

Tres familias con un inmenso poder.

El poder del mundo se cree dividido en empresas y gobiernos, entidades que controlan a sus súbditos con temor. Miles de extraños sucesos han ocurrido a lo largo de los años sin que se encuentren alguna explicación. Tres familias se alzan en el más completo anonimato y mueven los hilos que hacen funcionar el mundo que conocemos, tal es el poder que estas manejan que por solo un movimiento de sus manos todo un país puede entrar en guerra, todo un imperio puede caer y no es menos decir que tu vida puede ser aplastada sin sonido alguno quedando solo ese silencioso vacío.

Guárdate de las estirpes malditas.

Que tus labios se sellen para no revelar ninguno de los secretos que te diré y que tu diestra se seque al mero pensamiento de delatarlas, pues tu vida, silencioso espectador, correría un peligro que traspasa la barrera de lo real.

La creación de una de estas familias se remonta al inicio de la época dorada en donde los humanos se centraban en la religión en busca de respuestas. Entre ellos se hallaba una pareja de humildes campesinos y sus tres hijos. Gala y Ronald habían tratado por años de concebir un ansiado nuevo retoño pero su dios se negaba en dárselos, le rogaron mil y una veces, pero se negó en responder a sus súplicas. Tal era su desesperación que Gala y su marido fueron a los bosques oscuros en busca de la criatura con forma de hombre de la que tanto se hablaba. Al poco trayecto un espectro se presentó ante ellos, exigiendo saber que hacían en sus dominios. En la profunda oscuridad los mortales no vieron la criatura que tenían en frente y le explicaron su necesidad. A cambio de un hijo, Ronald se ofrecería de ofrenda; el demonio sonrió y aceptó fecundar a la mujer.

Sin pérdida de tiempo se introdujo al cuerpo de Gala dejándola en cinta y a los meses después tuvieron la hermosa noticia de que la criatura no había mentido. Los había bendecido con tres hermosos hijos. Tres hermanos: Milena, una niña de dorados cabellos y ojos tan claros como el agua; Theodorus, un niño con mirada ambarina y cabellos azabaches; y por último Eo, un pequeño de cabellos rojos como el fuego y ojos azulinos. La familia no podía estar más feliz.

Pero como sabrás por cada trato que se hace con un ser poderoso hay un precio. La criatura se presentó en la cabaña de los dichosos padres buscando a su hija.

Para el horror de gala y su esposo la criatura tenía los ojos de una serpiente y la piel como si fueran brazas de fuego vivo. Aterrada por la vida de sus pequeños corrió hacia ellos y los escondió de la presencia de la criatura, en cambio el monstruo sintiendo la presencia de sus hijos rió haciendo que la casa temblara; de un movimiento mató a Ronald reclamando su ofrenda y se acercó a Gala para relatarle el error que había cometido.

>>Por tu estupidez y ciega necesidad condenaste a tus preciados niños viniendo a mí. Pero no te asustes, Gala, solo vengo por Milena. De ella nacerá mi descendencia predilecta. Volveré año a año a dejar en cinta a la primogénita humana de sus descendientes. Solo el fruto de mi elegida poseerá mi poder y se distinguirá ante los otros por sus ojos, en los cuales revivirás una y otra vez tú error, pero como mi creación la protegeré contra el acoso de los humanos. Poseerá tanto poder que trascenderá los siglos y mi linaje jamás se diluirá, seguirá predominante ante el mortal.<<

Se acercó hasta rosar con su monstruosa mano una de las mejillas de la mujer- >>Pobre de ti, humana, que trates de evitar esto con la muerte de mi hija. El solo pensamiento de eso te hará caer a ti.<< -Sacó una daga y cortó con facilidad los dedos de los hijos humanos de la mujer y los tres pequeños brujos, dejando caer las gotas escarlatas en un papiro. Cada niño se unió con un humano a través de la sangre.->> La descendencia de mis hijos nacerá de tus hijos, humana. Lamentablemente los bendecidos con mi legado serán estériles, es por ello que serán los encargados de traer al mundo el linaje de mi hija.<<

Se alejó de la mujer con una sonrisa cínica y con un solo movimiento de su mano alejó a los niños de sí, la criatura observó con detenimiento a Milena y le dio una sonrisa sincera, muy diferente a los otros dos niños quienes lo observaban con temor. >> Los celos por el poder de su hermana los hará cometer estupideces, pero jamás podrán superar a Milena. Ya que solo ella poseerá mi poder<< Y sin decir ninguna palabra más se fue de la pequeña choza.

Gala, al paso de los años, se dio cuenta de que las palabras dichas por la criatura eran ciertas; su hija era por mucho más habilidosa que sus hermanos, su belleza alcanzó tal punto que el mismo rey de su tierra la tomó por amante y todo eso ocurrió a la atónita vista de sus hermanos, quienes debían trabajar arduamente por su comida. La estirpe de los Danea nació de la humana unida Milena.

Y como el demonio había prometido, visitó generación tras generación a los descendientes de milena. Y solo los de Milena, ya que los de sus hermanos en cambio murieron al poco tiempo.. pereciendo bajo la mano de su propio padre, al conspirar contra los de su hija. Dejando en cinta a la primogénita de cada generación. Sus ojos de víbora eran la marca demoníaca de cada una de las hijas de esta unión. Revelando así la estirpe maldita. Siguiendo este pacto hasta el día de hoy.
Un pacto | Un sacrificio 


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Re: The black book | Libro de Zeraphine

Mensaje por Khione el Vie 12 Feb 2016, 18:52

I.- The beginning

- Mamá estará bien... mami estará bien..- El niño escondió su rostro el cuello del peluche al tiempo que el último grito de su madre se disipaba entre los pasillos. Solo, en la inmensidad de la habitación, contenía sus lágrimas al escuchar los lamentos de su madre a solo un par de habitaciones de distancia. Abrazado al gran oso de peluche, luchaba por mostrar la fuerza que su madre le pidió que tuviera. Cerrando sus orbes doradas, abrazó aún más fuerte al oso y contuvo un sollozo al pensar que sus hermanas le estaban haciendo daño a su madre.- No se llevan a mamá.. por favor..- les rogó a sus hermanitas, escuchando de nuevo el grito desgarrador de Grace.

Hasta que el silencio fue desplazado por un llanto.

Alzando su rostro por fin, se concentró en escuchar aquel llamado. Habían llegado. Al fin las dos no le harían daño a su madre. Sus hermanas estaban allí. Asustado, como cualquier niño, corrió hasta la puerta con su regalo en la mano y la abrió con dificultad. Afuera lo esperaba su padre, quien con una mirada gélida lo dejó pasar, ignorando las lágrimas que aún caían por las mejillas del pequeño brujo. Desesperado por saber de su madre, abrió la puerta de los aposentos de ella. Una mirada tan dulce como el chocolate lo recibió con una sonrisa cansada.-Mamá, ¿Estas bien?- le preguntó, conteniendo las lágrimas. Ella asintió, sin quitar esa sonrisa de su rostro, le tendió su mano pidiéndole silenciosamente que se acercara.- Fui fuerte, mami. No lloré.- Grace asintió y depositó un beso en los cabellos oscuros de Whar. Su madre estaba bien, por fin había acabado todo. Con el oso a rastras, se dirigió a las cunas de sus hermanas. Echándole un vistazo apenas a las niñas, en las puntas de sus pies, viendo que aún recién nacidas mantenían sus manos unidas. Buscándose la una a la otra.- Yo las protegeré, como dijo mamá. Incluso comeremos helado juntos; ahora no pueden, pero cuando sean tan grandes como yo lo comeremos.- Whar colocó el oso de peluche a un lado de las pequeñas y se secó las lágrimas con su manga. Ahora serían una familia feliz, como en sus libros.

Grace se quejó por lo bajo y el doctor se acercó a ella, observando que la palidez de su rostro no era buena señal. Evitando asustar a la muchacha, llamó a las enfermeras  y les pidió que se llevaran al niño fuera de la habitación.

La muchacha se estaba desangrando.

Una enfermera lo tomó de la mano y tironeó de él para sacarlo de allí.- ¡No! ¡Yo quiero ver a mamá! -dijo safandose del agarre de la mujer. Corrió a junto a la cama y se acurrucó a un lado de Grace, quien lo abrazó con la fuerza que su estado le permitía y besó su frente con todo el amor que alguien podía imaginar.- Prométeme que las cuidarás, Whar. - susurró su madre, con la voz rota. ¿Qué le pasaba a su mamá? ¿Porqué sus manos estaban tan frías? Preocupado, asintió y la abrazó, llenando su rostro de pequeños besos.- Lo prometo, mami. Te pondrás bien, ¿cierto?- Grace asintió, con los ojos llenos de lágrimas.- Te quiero, mami.-dijo el pequeño, camino a la puerta. Solo había sentido las ganas de decírselo, pero le pareció que su mami se ponía cada vez más pálida.- Te amo, mi pequeño. Siempre te protegeré.- Whar asintió y salió de la habitación.

A los minutos después sintió las repentinas ganas de llorar, sentado a un lado de las cunas de sus hermanas. Las gemelas, presas del mismo pesar, rompieron a llorar.- No lloren. Mamá estará bien.- les dijo, entre sollozos. ¿Porqué sentía que su pequeño corazón se había roto? ¿Mamá estaría bien? Quería abrazar a mamá.. quería que ella le dijese que todo estaría bien. Como siempre lo había hecho...
Whar Danea | Castillo Danea 


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Re: The black book | Libro de Zeraphine

Mensaje por Khione el Vie 12 Feb 2016, 18:52

II.- Him
Cepillando la larga melena de su hermana, Harmony parecía disfrutar de ese gesto tan cercano. Peinar a su hermana mientras ella le concedía el deseo de escucharla cantar, se había vuelto una costumbre casi. Era un simple tarareo, pero parecía que a la pequeña niña esa simple cancioncilla la tranquilizaba. Zeraphine mientras tanto leía tranquilamente frente al ventanal, esperando que el sol de primavera le sirviese de lámpara para seguir con su libro.

Harmony se detuvo un momento contemplando su obra y tomó una de las peinetas de mamá, para dejarla en lo alto de la trenza. Sonriendo, orgullosa por su creación, se dejó caer a un lado de su gemela, en la tumbona, y esperó a que comenzara a decirle que no le gustaba tanta cosa. Tan típico de ella. En cambio Zeraphine se quedó en silencio y cerró su libro.- La abuela dijo que Papá quería conocernos.- El silencio se coló entre ellas. Ambas se contemplaron, intentando encontrar una respuesta a la repentina curiosidad de su padre en conocerlas.

Seis años sin saber de él tampoco era algo muy alentador que digamos y mucho más cuando las niñas sentían que era culpa de ellas que su madre hubiese fallecido. Lo habían necesitado… pero él no había estado para ellas y era por ello que no deseaban ya conocerlo.- Nos verá en el salón de té de la abuela, para conversar con nosotras.- El leve temblor en la voz de su hermana le dijo que estaba tan asustada como ella misma. Harmony se sentó de mejor manera, enfrentando aquellos ojos tan bonitos y le tendió su manito. En un gesto de apoyo, tan común entre ellas. Zeraphine tomó su mano y suspiró.

Harmony, a diferencia de su hermana, no era tan fuerte. Le aterraba la idea que su padre las alejara de Whar o de la abuela, como les habían dicho. Y mucho más era su miedo cuando era ella la que poseía la marca de la maldición.

Zeph y ella habían sido las que habían modificado la maldición al ser gemelas. La maldición se había dividido de tal manera que era ella la portadora de la marca mientras que su hermana la que poseía la bendición.

Juntas habían burlado el decreto de aquel demonio.

Aunque esa pequeña victoria no era tan dulce para la niña de mirada reptil. En secreto deseaba no tener la marca del demonio: ojos idénticos a los de las víboras. ¿Por qué no había podido poseer ojos tan lindos como los que Zeraphine tenía? Iguales a los de los tigres, parecían observar directamente a tu alma. Y parecían destacar aún más cuando ella sonreía...

Acariciando la pequeña mano de su hermana, contempló el cuero de sus guantes que ocultaban las uñas afiladas. Aquella marca que Zeraphine negaba en mostrar al cualquiera, sobre todo porque no quería herir a alguien. Como lo hizo en algún momento con ella. La había pasado a herir al intentar protegerla, pero su gemela no lo había entendido así y desde ese día cubría sus manos con esos guantes.

Arreglando un mechón de cabello suelto, obligó que su hermana la mirase.- Estaremos bien. Whar no va a permitir que nos lleve.- Su hermano lo evitaría a toda costa, de eso estaba segura, pero temía que su padre se volviese violento. Los demonios eran así… La pequeña se levantó de un salto y tomó el oso de peluche que siempre abrazaba cuando estaba asustada.- No importa, podremos contra él.- Y fue en ese instante que la abuela las fue a buscar para ir con su padre. Apretando fuerte la mano de su hermana, caminaron juntas a través del interminable pasillo. Hasta el ser se hacía llamar su padre...
Harmony Danea | Castillo Danea  


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Re: The black book | Libro de Zeraphine

Mensaje por Khione el Vie 12 Feb 2016, 18:52

III.- The sign
Sus pequeñas gemelas. ¿Quién diría que luego de tantos siglos desde su trato ese sería el momento perfecto? Para el demonio, la vida estaba llena de pequeñas señales. Avisos de que era el momento preciso para algo.. o alguien. La humana (¿Cuál era su nombre? Ya ni la recordaba) había hecho un buen trabajo en traer su descendencia a la vida, pero no había sido lo suficientemente fuerte como para resistirse a la muerte. Una pena en verdad... podría haber traído más de sus niños si hubiese sido un tanto más fuerte; pero ni le importaba ahora. Solamente quería saber de sus hijas.

Por primera vez, luego de todos los siglos desde la maldición, nacían gemelas. Un buen cambio, sobre todo para Aym quien deseaba más que nada a sus creaciones a su lado al momento de alzarse. Solo un loco pensaría rebelarse contra la señora del inframundo, pero Aym confiaba en sus aliados en el infierno y sus hijos para al fin hacerse con el poder del eterno palacio. Un plan que venía formando desde hacía demasiado tiempo.

Ni siquiera se levantó al ver entrar a sus hijas. Fieles copias de su madre, entraron tomadas de la mano.. aunque era obvio que solo una de ellas tenía la capacidad de hacerle frente. No recordaba bien sus nombres, pero no le importó. Solo se acercó, al fin a ellas, con una sonrisa "cariñosa" en los labios.- Lamento la tardanza, mis niñas, pero papá tenía que ver unas cuantas cosas antes de venir a conocerlas.- Alzó la mano, para acariciar la mejilla de una de ellas.. pero solo quedó en eso, un intento fallido. La niña había rehuido con rapidez su toque, como si le tuviese asco.- Zeraphine, ¿cierto?- Le preguntó, intentando controlar las ganas de golpear a la mocosa. La anciana le había advertido que ella era la mayor de las hermanas y la que poseía un carácter delicado. Difícil de manejar si no se tenía paciencia. Para la mala suerte del demonio, era de los que prefería tener a todos doblegados por el temor así que no se iría con cariños hacia la chiquilla esa... espera un momento.

No era la que poseía la marca, sino la otra gemela.

Olvidando de inmediato la desobediencia de la pequeña bruja, se desplazó hasta llegar a la otra niña. Harmony, creía recordar. Le indicó que se acercara, pero permaneció allí tras su hermana... temblando como un cervatillo. Cabreado por lo ineptas que eran las niñas, perdió la paciencia y tomó el brazo de la niña sin miramientos. ¡Era un demonio! Tendrían que respetarlo. Ignoró el gemido lastimero de la bruja y la tironeó hacia él. Sin darse cuenta que le estaba haciendo daño, lo que significaba...

- No la toques. -

El suave susurro de Zeraphine llegó fuerte y claro, segundos antes de que una onda de energía pura lo golpeara. Empujándolo lejos de la otra niña. Imposible. Solo la que poseía la marca podía controlar a ese nivel sus poderes contra a su corta edad, pero... ¿Cómo era posible?

Sinceramente sorprendido por la muestra de poder que había presenciado, observó en silencio como la mayor de las niñas revisaba el brazo de su hermana. En busca de contusiones o heridas. La mirada de puro odio que reflejaron esos ojos verdes le provocó un pinchazo de orgullo retorcido.

Era ella... De algún modo la maldición se había dividido. Harmony podía llevar la marca de la serpiente en sus ojos, pero era Zeraphine quien mantenía en su cuerpo las habilidades que les había concedido la maldición. Una sonrisa, de una mezcla entre  alegría y sorpresa, se extendió en los labios del demonio al entender lo que eso significaba. Esa era la señal que tanto había esperado. El nacimiento de esas dos niñas había sido la señal del destino para decirle que ya era el momento que derrocara a lilith.

Con ellas a su lado...
Aym | Castillo Danea


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Re: The black book | Libro de Zeraphine

Mensaje por Khione el Vie 12 Feb 2016, 18:52

IV.- Consequences
Temblaba, pero no a causa del temor. Sino de una mezcla de rabia y rencor que parecía querer dominarla. ¿¡Cómo se atrevía a tratarlas de esa manera!? Y mientras más crecía su ira, el aire parecía cargarse, viciándose de la misma corrosiva energía que la estaba consumiendo. No podía ser capaz de entender el cómo se había enfrentado a su padre aún cuando se había dicho a si misma que el ignorarlo habría sido mejor; evitando cualquier acercamiento de su parte en un futuro cercano, pero no. Ella y su impulsividad. Aunque en realidad la impulsividad de la que ahora hablaba había sido extraña. Angeline siempre era la más impulsiva de las dos, dejándose llevar por sus emociones, pero ella... Su odio fue aplacado en parte por su confusión.

Viktoria era calculadora, cada uno de sus movimientos siendo siempre planeado con varias posibles consecuencias. ¿Porqué entonces había caído en ese arranque de ira?.

Sin alejarse de su hermana, se volvió un escudo humano de su gemela al segundo en que él se acercó a ellas.- Mis niñas.. mis adoradas niñas.- Su voz había cambiado, así también su expresión. Zeraphine ni siquiera se lo pensó, de inmediato empujó hacia atrás a su hermana para alejarse de él.- Aléjate.- dijo la pequeña sin una gota de miedo en la voz. El demonio pareció controlar su temperamento ante semejante orden de una niña tan pequeña y se quedó en su lugar.- Papá está tan orgulloso de ustedes, si solo supieran..-No le creía. Dios, cada simple palabra la empujaba más y más al mas oscuro de los odios.- Lo que pasó a.. a su madre, no quiero ni pensar qué cómo lo habrán hecho sin mí. Digo.. sin ella. Déjenme cuidarlas. Nada las dañará junto a papá.- En un parpadéo él estaba frente a ellas, abrazándolas. Viktoria no supo qué hacer. Si lo repelía nuevamente heriría a su hermana; no había manera de sacárselo de encima sin dañar a Harmony. Presa de la desesperación de alejarse a sí misma de él junto a Angeline, casi no escuchó la puerta abriéndose.

De un tirón fueron alejadas del demonio. La voz que luego escuchó casi la hizo llorar de gratitud, ocultando su rostro entre los brazos de su hermano, la pequeña no pudo menos que quedarse en silencio.- Te dejé en claro, Aym, que no te quería cerca de ellas.- Whar se mantuvo firme contra su padre, abrazando a sus hermanas menores.- Mi abuela puede seguir al pie de la letra tus caprichos, por miedo a la maldición, pero no yo. Vete de una vez.-No dejaba lugar a discusiones. Aún a tan temprana edad Whar ya se había convertido en el hombre de la familia, sus decisiones siendo ley en la mansión. El demonio asintió, en una burla del tono firme del brujo.- Lo que desees, malnacido.- Suspiró como si se hubiese aburrido de algo y se dirigió a la puerta.- Oh, casi me olvidaba... Quería recordarte que mi trato tiene un feo lado, Whar. Aquel que porta mi bendición, también porta la maldición... Espero que Zeraphine no se una a la larga lista de mis retoños quienes hayan cedido a esa consecuencia. Sería divertido ver como la niña que tanto proteges, te saque el corazón una de estas noches.. por ese pequeño detalle.- Y sin más se fue.

Un frío presentimiento la recorrió al escuchar a Aym. ¿Qué era esa consecuencia? Se alejó de la protección de su hermano y lo miró a los ojos, viendo como el temor aparecía en esas orbes oscuras.- Zeph, no lo escuches...- comenzó a decirle su hermano mayor, pero la bruja no quería mentiras.- Quiero saber.-respondió, firme. Whar inspiró profundamente y luego tomó de la mano a Harmony, añadiendo con voz agotada.- La abuela te explicará mejor que yo, hermanita. Es mejor, en parte, que sepas qué.. qué pasará con ustedes.- Sin dirigirle la mirada se encaminó fuera de la habitación, dejándola atrás.

Había algo malo con la maldición..

Entonces, había algo malo con ella...
Zeraphine | Castillo Danea


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Re: The black book | Libro de Zeraphine

Mensaje por Khione el Vie 12 Feb 2016, 18:52

V.- Cursed part. I
Maldito fuese Aym.

Su abuela y él se habían preocupado tanto de mantener el secreto. De al menos regalarles a las gemelas un par de años más de dulce ignorancia con respecto a la maldición... pero no. El maldito de Aym tenía que meter sus narices en donde no le correspondía. Caminando con Harmony a su lado, Whar no sabía qué realmente hacer. Zeraphine era demasiado pequeña como para caer en el lado negativo de la maldición, pero... había información que en algunos de los afectados por la maldición -que ya habían pasado a mejor vida-, esta se había desencadenado a temprana edad. La locura o la oscuridad los consumía hasta no dejar rastro alguno de lo que habían sido. Y claramente no quería semejante destino para su hermana.

Apretando los dientes, a causa de lo inútil que se sentía, el primogénito de los Danea abrió la puerta del despacho de su abuela y sin siquiera avisar su entrada, apuró a sus hermanas a que entraran de una vez. Fleur Danea se levantó de su ostentoso escritorio y lo observó con frialdad al ver a las gemelas a su lado.- Espero que no hayas interrumpido a tu padre, Whar.- El niño ni siquiera se dignó a mirar a su abuela cuando respondió.- Esa cosa no es mi padre, abuela. Aunque prefiero hablar de otra cosa mucho más importante que la "reunión" de Aym con mis hermanas a las cuales dejaste solas con un demonio. Tienen seis años, Fleur.- la anciana ocultó muy bien su vergüenza y culpa, pero mantuvo su porte elegante todo el tiempo.- Así lo pidió él, Whar. Sabes que no puedo hacer nada contra eso.- Odiaba el miedo de su abuela contra Aym. Eso era el causante que dejara a sus hermanas indefensas contra el demonio incluso cuando la misma anciana sabía de lo que él era capaz. Negando, decepcionado de quien debía ser su guardiana, el primogénito prefirió volver al tema principal con respecto a sus hermanas.

Clavó la mirada en su abuela y con voz fuerte y clara, dijo.- Es hora de decirles la verdadera maldición, Fleur.- El rostro de la anciana mostró el miedo y la sorpresa de semejante petición, tratando de negarse.- Aym les dijo.. no podemos ocultarlo más. Aunque es en parte mejor que sepa qué sucederá... así podremos ayudarla con el cambio.- La discusión siguió hasta que Fleur se rindió al fin contra lo obvio. La niña, Zeraphine, les exigió saber de qué se trataba todo.

Compartiendo una mirada amarga, nieto y abuela, ambos se sentaron frente a ella y a Harmony con un pesado libro entre sus manos. Whar, siendo un silencioso espectador, mantuvo su mirada centrada en Zeraphine en todo momento. Tratando de hacerle saber que no estaría sola. Que ellos la protegerían.- Tiempo atrás, siendo el primer retoño de Milena el primer descendiente de nuestra familia, fue cuando se entendió que había un precio a pagar por la maldición que recaía sobre nosotros. Nikólas, primer Danea del que se tiene conocimiento, nació con la marca de la serpiente en su mirada.- Fleur guardó silencio por unos segundos y continuó, esta vez mirando a la mayor de las gemelas.- A los diecinueve años, luego de mostrar un manejo superior en su magia, comenzó a experimentar cierta... molestia. Una voz sonaba en su mente como si de otra alma se tratase y el mismo Aym lo admitió luego de un tiempo, que su parte de su alma descansaba en su elegido. Nikólas guardaba en su cuerpo tanto su alma como la de Aym, la que se comunicaba con él todo el tiempo. El primer Danea logró controlarlo los primeros años, pero luego se hizo peor. Esta "alma" se hizo con el poder de su cuerpo y asesinó a un pueblo completo, incluida la misma madre de Nikólas. Al volver en sí, no pudo creer lo que sus manos fueron capaz y cedió a la locura que lo había atormentado todos esos años.- El silencio que se mantuvo en esos segundos previos a que Fleur terminase de hablar llegó a doler. Zeraphine, quien apretaba sus pequeñas manos en su regazo, mantenía su mirada baja. Harmony, sin mediar palabra alguna, envolvió la mano de su gemela en la propia y apretó con suavidad.

Whar, mordiéndose las ganas de abrazarlas a ambas y decirles que todo iría bien, se mantuvo en su asiento, para luego decir.- Como ustedes modificaron la maldición.. no sabremos hasta el momento en que esto se manifieste a cual de ustedes afectará.
Whar | Castillo Danea 


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Re: The black book | Libro de Zeraphine

Mensaje por Khione el Vie 12 Feb 2016, 18:53

V.- Cursed part. II
Ocultas por el denso manto de la noche, cuatro figuras se movían a paso rápido desde sus respectivos caballos hacia una pequeña casa en las afueras del pueblo. Aquella que encabezaba la marcha, la figura ataviada con una capa de un oscuro tono verdoso, se apuró en tocar la puerta de la humilde morada para luego retroceder unos pasos... como si temiera que algo sucediese a continuación.

Para la sorpresa de los tres niños, una mujer imponente se reveló al abrirse la puerta quien los observaba con controlado interés. Su mirada tan brillante como el ámbar puro se centró en la primera figura y una sonrisa amable se dibujó en su boca.– Fleur, querida... adelante.– y haciéndose a un lado, los invitó con un gesto de su mano.– Los esperaba para tres días más, pero como veo los destinos decidieron algo diferente.– Mientras ellos tomaban asiento, Fleur se quitó la capa que la cubría y clavó aquella mirada verdosa en la pitonisa.– Disculpa lo presurosa de la nota y que venga sin acordarlo previamente, pero debo acelerar cierta situación de la que ya habíamos hablado...– La pitonisa asintió y acalló sus palabras con un movimiento de su mano.– Conozco los pormenores de porqué estan aquí y mi respuesta no ha cambiado. Solo que necesito saber información muy importante.– cerniendo esa mirada tan peculiar sobre los tres niños la mujer tomó asiento frente a ellos y comenzó suavemente.– Whar, ¿Cómo van encaminadas tus clases con Séphira? Es una muy firme mujer, pero no por nada ha llegado a manejar sus habilidades a ese punto. Espero que estés conforme y sigas sus consejos.– El mayor de los Danea pareció ruborizarse y asintió severo. Esbozando una sonrisa, pasó a por las idénticas niñas que estaban tomadas de las manos a un lado de Fleur.– Zeraphine y Harmony, ¿no? Queridas mías, seré desde ahora su mentora.– el silencio de las gemelas pareció inquietar tanto a Whar como a Fleur, quienes observaron nerviosos como las manos unidas de las niñas parecían apretarse en un secreto y extraño lenguaje. Compartieron una mirada y fue Zeraphine quien habló primero.– No necesitamos una mentora.– El borde filoso de sus palabras no pasó desapercibido para nadie, pero aún así la pitonisa no se dejó intimidar por la pequeña bruja.

Fleur, nerviosa por la posible negativa de la bruja frente a lo difícil de la personalidad de su nieta, estuvo a punto de llamarle la atención pero la mujer se le adelantó.– Tus gatos y pequeñas fieras no te protegerán frente a él, pequeña.– El efecto de las palabras de la pitonisa fue inmediato. La pequeña tensó su cuerpo, boqueando como si quisiese responderle... solo que no podía. ¿Qué habría de decirle?– Ambas tienen lo necesario como para desarrollar bien sus capacidades, sin tomar en cuenta de la maldición que cae sobre ustedes. Les enseñaré a ambas cómo controlar su mente y propia energía para vencer sus impulsos, sobre todos sus emociones quienes son nuestro principal gatillante, si no lo saben.

De improviso, la pitonisa borró cualquier señal de emoción en su rostro y sus pupilas se dilataron. Fue por un solo unos segundos, pero... algo sucedió. Su respiración se volvió pesada y su frente se perló de sudor, el agotamiento fue evidente y tuvo que apoyarse en la pequeña mesa de adornaba la habitación.– Olviden lo que dije.– murmuró la pitonisa arreglando uno de sus cabellos.– Harmony... Seré tu mentora. Solo nosotras.– volviendo la mirada hacia la otra gemela, la pitonisa pareció palidecer por un segundo aunque lo ocultó perfectamente.– Zeraphine, en cambio... dos de mis mejores seguidoras serán tus mentoras. Y tendrás que venir cada luna llena para observar tus progresos.– Se establecieron los últimos detalles y la estirpe Danea abandonó la morada de la pitonisa, diciendo esta en el último momento.– Por cierto, queridas. Mi nombre es Nahíra; no duden en venir a mi si tienen alguna duda o... si sucede algo.– Fleur, cuando ya se había alistado para dormir, sopesó esas últimas palabras y allí comprendió que no era algo al azar. Nahíra sabía algo... algo que la matriarca de los Danea ya presentía.
Fleur | Tierras de la pitonisa


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Re: The black book | Libro de Zeraphine

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