The end - maggie's kidnapping

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The end - maggie's kidnapping

Mensaje por Khione el Lun 08 Feb 2016, 00:41

Entre los vaivenes de la inconsciencia lo único que escuchaba era un canturreo bajo, una delicada melodía que parecía despertarla lentamente. Amelie fritz no era capaz de enfocar en nada  su mirada azulina por lo mareada que estaba. ¿Dónde estaba? Recordaba partes de lo que había ocurrido antes que se desmayara. Simples pedazos de recuerdos. Ella misma saliendo en encuentro de él, un monstruo apareciendo de la nada y al final un desconocido héroe que la salvó de las garras de aquella cosa. Todo parecía prometedor hasta el fogonazo de un pinchazo en su cuello, además de un súbito calor en su muñeca… donde había estado su brazalete. Luego la inconsciencia. La habían drogado, de eso estaba segura…

Su mente parecía dar vueltas al tiempo que penosamente intentaba moverse, siendo cortada por un palpitante dolor en su cabeza. Sus ojos somnolientos se abrieron apenas, en un nuevo intento, y se dio de frente con una oscuridad eterna. Hace frío, logró hilar un pensamiento al sentir como sus dedos entumecidos palpaban el suelo helado bajo ella.- Oh, petite. No trates de moverte, va a ser peor.- le dijo una voz cercana, mientras era obligada a volver a su posición inicial. Sentada con la espalda contra una pared. Gimió cuando el vértigo la consumió, obligándola a manotear para encontrar algo de qué apoyarse, chocando una de sus manos con algo firme.

Sintiendo como la desesperación crecía en cada movimiento, se aferró a aquel punto de apoyo y consiguió parar el movimiento en sus embotados sentidos.- Shh, Amelie. Deja que te ayude.- Deseosa de salir de ese lamentable estado se quedó tranquila. Evitando luchar contra el mareo. Fue recompensada con un momento de tranquilidad, hasta que sintió lo frío del cristal contra sus labios. Rehuyó aquel toque y de inmediato el mareo volvió.- Bebe. Esto te ayudara a recuperarte.- Ajena a su cuerpo, sintió como bebía sin problema alguno ese líquido dulzón.

Como si fuese magia, el mareo cedió dejando que volviese a la normalidad.

Consiguió abrir los ojos, observando como la oscuridad retrocedía dejando visible a quien la estaba ayudando.- Me asustaste, ruloso.- Dios, su voz sonaba tan mal. La mirada castaña de Aidan la observaba como si buscase alguna señal de heridas. Dejando de lado el nerviosismo inicial, se trató de levantar, pero algo la detuvo. Confundida, observó sus muñecas que parecían estar pegadas a la cama. Aidan se alejó sin decir palabra y tomó el vaso de su medicina.- ¿Aidan, qué pasó?- El castaño parecía no escuchar nada, inverso en sus pensamientos.- Aidan… respóndeme.- ¿Qué le pasaba? ¿Por qué seguía dando vueltas sin responderle? Solo fue allí fue consciente que no estaba en casa. La habitación parecía sacada de una revista de decoración. Ambientada en diseño victoriano -que variaban desde el dorado hasta el blanco hueso- embotaba los sentidos. Incluso la cama en que descansaba estaba cubierta por velos de lo que parecía ser gasa traslúcida. El sueño de una princesa Disney. ¡¿Dónde mierda había terminado?!

Exasperada por no conseguir una respuesta del castaño, se intentó mover de nuevo pero seguía sin poder despegar siquiera una mano de aquellas sábanas tan suaves.- Nunca me hiciste caso, Amelie.- la sorpresa de que el ruloso al fin se dignase en hablarle la sacó de sus pensamientos sobre la decoración.- Te lo advertí tantas veces... pero nunca escuchas. Tan igual a ella…- Aquel que consideraba uno más de su familia, su hermano, se giró al fin. No supo cómo pero el castaño pasó de estar a los pies de la cama a un lado de ella.

Sintiendo como su mano se cerraba contra su cuello, haciendo presión. Lentamente. Ahorcándola sin mostrar señal alguna de clemencia.- Aidan…- jadeó, tratando de buscar el aire que le faltaba. ¿Por qué hacía eso? ¿En qué juego estaba tratando de meterla? ¡Déjame, por favor…!, le rogó sintiendo como sus pulmones trataban de buscar el aire que tanto necesitaba. Su mano presionando más y más… la estaba ahorcando.

- Tienes la respuesta en tus manos, Maggie.- le llegó el susurro de una voz. Desesperada a un punto imposible de describir, pudo al fin alzar sus manos y alejar a quien había sido su protector. ¡¿Porqué?!…, seguía repitiendo su mente mientras trataba de recobrar el aliento. Intentando controlar las miles de preguntas que su mente alzaba contra ella, se inclinó por el borde de la cama hacia su atacante. Lo que vio la hizo dar un grito de puro terror…

Imposible…

Aidan estaba luchando por seguir con vida al tiempo que intentaba sacar de su pecho el cuchillo que lo atravesaba limpiamente.- ¿Por qué, Maggie? ¿Por qué dejaste que esto ocurriera? - le preguntó en un susurro. Confundida y aterrada por el estado del castaño y cómo había llegado el arma a su pecho, miró sus ensangrentadas manos. Ella…

Ella lo había apuñalado.

Se dejó caer a su lado intentando encontrar una manera de ayudarlo, sollozando lastimera.- Solo respira. No te vayas… no me dejes, por favor…- le rogó, sosteniendo su cabeza contra ella. Desesperada en encontrar algún sentido en lo que ocurría. Aunque era tarde y lo sabía…

En un suspiro, Aidan dejó de existir.

El grito que profirió hubiese quebrado el corazón de cualquiera. Tan desgarrador, tan doloroso… Sentía como si parte de ella misma estuviese siendo desintegrada en ese instante. El vacío… Dios, el vacío que pesaba en su alma… Su llanto parecía desatar todo el dolor que venía conteniendo, sobre todo porque sabía quién era el culpable. Ella y solo ella. Acunando el cuerpo del castaño, no se dio cuenta que ya no estaba sola.

Mejor dicho, nunca estuvo sola…


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Re: The end - maggie's kidnapping

Mensaje por Khione el Vie 12 Feb 2016, 18:36

Quien era un silencioso espectador del dolor de la pelirroja, tomó asiento en uno de los sillones. Observando con una sonrisa divertida cómo la pobre humana se hundía en su miseria.- Pobresilla… si tan solo supiera.- susurró apoyando su rostro en su mano. Dando un suspiro, ante lo aburrido que se estaba volviendo todo, prefirió romper ahí mismo la burbuja de depresión que la chiquilla había formado.

Tanto drama y ni siquiera era una de sus mejores obras. Que desperdicio de lágrimas, en verdad.

Sin perder más tiempo se levantó de su sillón y entró en la ilusión de la que estaba siendo presa su nueva invitada. Como pensó, ella ni siquiera notó su presencia hasta que dejó que su magia la alcanzase.

Casi se rió al ver como ella se giraba de inmediato y abrazaba con más fuerza el cuerpo de quien había sido su perro guardián. Que linda ella, protegiendo con su propio cuerpo el cadáver de su amigo. Enternecedor podría haber dicho, pero habían pasado siglos desde cuando había dejado de sentir alguna emoción. Solo por culpa de ella.- Termina con las lágrimas, niña. Pasó lo que tuvo que pasar.- La empujó aún más a la desesperación. Avivando la idea que ella había sido la culpable de la “muerte” del lycan.

El terror de sus ojos trigueños lo llenó de orgullo. Podía sentir el miedo corriendo por sus venas al tiempo que lo reconocía. Lentamente su cuerpo se tensaba presa de la duda si él era real o no. Si su mente le estaba jugando una broma o si su tiempo se había acabado al fin. Cosa que sí había ocurrido.

La espera había terminado y al fin podría cobrar su recompensa… al fin…

Sonrió y se acercó lentamente hasta llegar a su lado, sacando del pecho de “Aidan” una de sus dagas tan preciadas. El nombre de su dueña estaba escrito en su hoja y también había sido utilizada para arrebatarle la vida a un ser querido a alguien. Evitando que el odio le hiciese cometer alguna imprudencia, deslizó la hoja por su dedo, quitando la ilusión de sangre de su superficie. – ¿Me reconoces, petite? – Claro que lo hacía. Lo podía ver reflejado en su rostro, en ese par de lindos ojos que parecían ser de cristal. Una pequeña muñeca francesa. Una delicia en realidad, pero no estaba allí para dejarse llevar por sus instintos más bajos sino para terminar con su plan.

Ella se mantuvo quieta mientras el brujo acariciaba con el cuchillo la piel suave de su mejilla. Había que aceptar que Amelie parecía ser más valiente de lo que había creído. Bien por ella, pero eso no le salvaría el pellejo.- Amelie, me sorprende que te asustes de mí. Aquel que te salvó de ese monstruo. Tu amigo… Deberías estar agradecida.- Vio el exacto momento cuando la humana recordó el ataque antes de que cayese presa de su poción. Inconsciente en sus brazos, como una damisela en las garras de su antagonista. Como en los cuentos de hadas que ella le contaba a la chiquilla que miraba en esos momentos. Marguerite pareció decidida a no demostrarle miedo alguno y siguió abrazada fuertemente al cuerpo de su amigo. El brujo prefirió demostrarle que no servía para nada el que intentase mostrarse fuerte.- Mira a tu amiguito, parece que quiere decirte algo.- Inocente ante su mentira, la pelirroja volvió sus ojos al licántropo esperando que volviese a la vida o algo.. la esperanza brillando en sus ojos. Solo que se pilló con el cuerpo de su hermana, en vez del lycan. El terror vibró a través de su menudo cuerpo, brotando de ella como gruesas lágrimas. Como si fuese un maniquí sin importancia, el brujo le arrebató el cuerpo de la rubia a la francesa y la alzó sin siquiera inmutarse. Acercando el cuchillo a la garganta nívea de la hermanastra de su humanilla.- Sobre todo cuando he gastado tanto tiempo tras de ti, mon angi. Tanta paciencia en esperarte.- gruñó, transformando ese simple espejismo en cada uno de los que ella amaba. Sus rostros exánimes grabándose en la mente de su pequeña. El perro que consideraba su novio, la bruja de mala muerte que la había tratado de ayudar, el lycan que la había salvado del vampiro, esos nefilims vejetes que la habían acogido.. incluso sus pequeños hijos. Riendo, ante la perfección de todo, hizo añicos la ilusión que se alzaba alrededor de los dos.

Ya no había cuerpo, ni habitación exquisitamente decorada.

La realidad cayó sobre ellos en forma de una sala ruinosa y oscura. La cama en donde ella estaba apoyada era el eco de aquella que había plasmado en su mente. Y lo mejor de todo estaba en aquella pelirroja tan mona. De sus muñecas caían los gruesos grilletes que la mantenían cautiva. Imposibilitada de cualquier movimiento. La desesperación que comenzó a invadirla le logró sacar una sonrisa y mucho más cuando la observó, tranquilo, cómo intentaba huir.

A paso lento, llegó a donde nacían sus cadenas y tiró de ellas para arrastrarla hacia él.- Oh no… no puedes escaparte de mí ahora, querida. Tuviste tu oportunidad.- Cada palabra siendo enfatizada por un tirón de las cadenas, hasta que la tuvo frente a frente. A su merced. Sujetándola por sus hombros, la alzó a centímetros de su rostro. Sus ojos fijos en ella, quebrándola lentamente. Las lágrimas que caían por sus mejillas no lograron enternecerlo, pero lo fingió de la mejor manera.

Acarició su mejilla y secó una de ellas con su dedo.- No, cherie. No llores, que debes estar atenta.- la dejó caer sin preocuparse y algo parecido a un espejo apareció a pocos metros de ella. El espejo con que podría mostrarle la verdad. Las cadenas se tensaron, arrastrándola de nuevo contra la pared. Apretando sus muñecas hasta el punto que no podría moverse sin sentir un tirón doloroso sobre su piel. Pronto daría su primer paso y quería que fuese perfecto… por lo que ella no debía moverse. Al menos hasta que llegase lo más interesante de todo.


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Re: The end - maggie's kidnapping

Mensaje por Khione el Vie 12 Feb 2016, 18:36

Él. Él estaba allí. Como le había prometido en esa nota, el tiempo se le había agotado. Y ahora realmente sabía cómo era el infierno. Temblando de puro pavor, pensó en cómo sería lo siguiente si solo el primero de sus juegos casi la lleva al borde del precipicio. Atontada aún, por el hecho que ahora estaba a su merced, lo observó cuando se dirigió a un mullido sillón, en una de las esquinas, y tomó una caja vagamente familiar. Su caja de música.- Gracias por cuidar de ella. Espero que las cartas no hayan sido tan explícitas, tomé especial cuidado que solo la información necesaria estuviese en cada página.- Pasó su mano por la cubierta y aquel espejo comenzó a brillar. Tragó con dificultad y alzó el rostro, intentando enfrentar aquello con el poco orgullo que le quedaba.

El hombre suspiró como si las palabras que diría a continuación fuesen algo delicado. Importante.- No tengo nada contra ti, Amelie. Lo digo en serio, pero debes entender que eres mi única oportunidad para hacerle pagar lo que hizo.- Mentía. Incluso Maggie lo sabía y esperaba que se atragantase con sus palabras hasta la muerte. Él se la quedó mirando fijo, como si esperase que le dijera algo, empujándola en silencio para que hablase. Una respuesta, al menos.- Qu..Quién eres.- A pesar del miedo que sentía, su voz sonó más firme de lo que esperaba.

El brujo esbozó una sonrisa divertida y asintió.- Interesante pregunta.- Y sin más ignoró sus palabras, poniéndose de pie para dirigirse al espejo frente a ella.- Quiero que entiendas mis razones. Cada una de ellas y que vivas en carne propia lo que sucedió. No caeré en el cliché del villano en explicarte todo, solo te lo mostraré. Será algo parecido a lo de recién…- El ojioscuro apoyó su mano en el borde del espejo y le sonrió por una última vez. Apareciendo en el borde de sus labios lo que parecían ser colmillos.- Aunque esta vez todo lo que verás es verdad.- La oscuridad lo engulló en cosa de un latido, dejando visible el espejo frente a la pelirroja.- Disfruta del espectáculo, querida.- resonó su voz antes que una luz cegadora la rodease.

Debía salvarla. No importase lo que le sucediera en el proceso, pero tenía que salvarla. Alzó su cuchillo y, con el dolor palpitante de su costado, nombró a su arma. Observando como el fulgor encendía la hoja, lista para alejar el mal que las acechaba, se posicionó como un escudo humano frente a la muchacha y fulminó con su mirada al submundo. Su parabatai estaba tras suyo, encorvada en si misma sosteniendo a penas el cuerpo sin vida de su pareja. Ella era tan frágil... Apenas una chiquilla. No se merecía el horror de esa guerra sangrienta, por lo que se encargaría que saliese de allí sana y salva. Una roca chocando con el suelo le alertó que su rival había decidido atacar.

El submundo volvió a aparecer y de improviso la lanzó contra una de los pilares del lugar, cayendo sobre su costado lastimado. El dolor la cegó por unos momentos, sintiendo la presencia pestilente del subterráneo acercándose. Ahogó un gemido al sentir la presión punzante de su pie contra su costilla herida. Luchó para seguir despierta, respirando apenas.-Te rindes, cazadora.- le dijo, siendo más una afirmación que una pregunta. Soltó un gruñido enfurecido y trató de levantarse… quedándose en solo un intento.

Negándose a admitir su derrota, se hizo al poder de sus dagas y las lanzo limpiamente hacia el pecho y ojo del brujo, cumpliendo al menos uno de ellos su objetivo. La hoja atravesaba la carne del pecho del submundo. El hombre dio un par de pasos inestables y cayó, boqueando de dolor, dándole el tiempo suficiente para ponerse de pie, alzar su cuchillo serafín y dirigirlo al corazón del brujo.

Escuchó claramente un jadeo de dolor. La carne cedió a la presión y dejó expuesto el corazón palpitante ante la hoja filosa de la cuchilla.

Solo que no era el brujo el que moría lentamente.

Sino ella.

Incrédula ante tan cruel verdad sus piernas flaquearon y cayó al suelo, observando como su asesino pasaba de su lado con suaves andares hasta encontrarse con el submundo.- No...- susurró apenas, tratando de reconocer a ese monstruo.

La traición... Oh que doloroso final, sobre todo para una nefilim.

En quien más había confiado, resultaba ser una víbora. Aquellos ojos avellana la observaron con una malicia e intensidad que nunca antes había visto. Escuchó por última vez el nombre de un cuchillo serafín, su cuchillo, y la muerte se adueñó de ella, siendo su último pensamiento el cómo había sido tan tonta… tan crédula.

La francesa, muda ante tal muestra de crueldad siguió observando a la pareja, desde una esquina, que se podían distinguir por la poca luz reinante. La sobresaltó un repentino chasquido y luego la luz se propagó de inmediato. Llenando el lugar. Develando al fin la identidad de las figuras.

Contuvo el aliento.

Su corazón se detuvo.

Nada existió al momento en que reconoció ese cabello caoba y rasgos delicados en un rostro de porcelana. Parece una muñeca…

Que conocía y siempre reconocería.

La mujer en ese momento se alejó la cabellera del rostro y con una voz infinitamente melodiosa, le habló al ojioscuro.- Espero no haberme demorado mucho, cherie, ya comenzaba a aburrirme de tanto lloriqueo.- Maggie tomó una profunda inspiración para luego liberar un grito de puro terror.

La mujer era una asesina.

La asesina era Madeleine...

Su madre.


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Re: The end - maggie's kidnapping

Mensaje por Khione el Vie 12 Feb 2016, 18:36

El segundo día de tortura daba comienzo.

Obsidiana terminaba de alistarse cuando lo atrapó el recuerdo de su pequeña invitada. Había sido mucho mejor de lo que había pensado. Sabía que reconocería a Madeleine en el momento que atara cabos, siendo sus ojos avellana lo que desataría el caos en la mente de su humana. Observó su reflejo sonriéndole de vuelta al evocar el grito de terror que había dado cuando reconoció a su madre como la asesina. Una delicia, en verdad.

Santo señor... Los meses que había dedicado a esa pelirroja, preparándola para el gran día sí que habían agotado toda su paciencia. Que era poca.

En la espera de que su mente y resistencia emocional fuesen lentamente en picada, no había podido evitar la tentación de tomar la venganza que le esperaba de una vez por todas. Sin rodeos. Matarla de una vez por todas. Aunque a tiempo se daba cuenta que podía ser mucho más dulce, aquella venganza, si utilizaba de la manera correcta sus herramientas.

Y el “creador” sabía que lo haría.

Ajustó su corbata y salió de su habitación, dirigiéndose al viejo edificio donde estaba encerrada su pequeña pelirroja. Podía parecer un edificio abandonado, roñoso y daba la impresión de estar a solo segundos de derrumbarse, pero era solo una pequeña ilusión para que cualquier curioso se alejase. Si solo supieran…

La estructura estaba en buenas condiciones o las suficientes como para brindarle un lugar apropiado para mantener con vida a su huésped. Un sistema de cámaras y sensores de movimiento rodeaban el salón donde estaba Amelie, procurando su “seguridad”. Añadiendo los hechizos de invisibilidad que había puesto no tan solo a la habitación donde se encontraba, sino al edificio; las paredes eran lo suficientemente gruesas como para aislar cualquier grito de auxilio y la distancia de donde se encontraba, le daba toda libertad de movimiento. Incluso tenía una pequeña cocina y un baño.

Le había dado a la francesa una comodidad indulgente. Comparada con sus anteriores víctimas, aquella pelirroja parecía estar llena de lujos. Claramente porque no quería que muriera por inanición o algo tan estúpido como eso. No otra vez…

El brujo llegó al salón en silencio, observando en una esquina el menudo cuerpo de Amelie. Estaba aún durmiendo. Encorvada en sí misma daba la impresión que se intentaba proteger de algo, sobre todo porque su rostro delataba su mal dormir. Pesadillas… un pequeño regalo de su parte. Su plan había empezado con aquellas delicias, privándola de un sueño reparador… agotándola físicamente. Permitiendo que el miedo creciera con mayor facilidad cuando lo reconociera por primera vez. Y no se había equivocado en lo absoluto. Todo gracias a la caja de música.

La dejó dormir unos minutos más y se dirigió a la cocina, para prepararle su desayuno. Conocía la enfermedad que la aquejaba por lo que torturarla con la comida era algo que no podía permitirse. Una pena, sinceramente. Hubiese sido divertido verla agotada por los días sin comer y arrastrarla hasta el punto de hacerle rogar por ello.

Se quitó la chaqueta de su costoso traje y se arremangó los puños de su camisa, para evitar ensuciarse. A los minutos después tenía sobre la mesa un par de tostadas a la francesa, té negro y un par de platos con panqueques, listo para su invitada. Entrando nuevamente al salón, dejó caer la bandeja con la bastante fuerza como para despertarla, pero como para no volcar todo. Ella dio un respingo y se apegó a la pared, su instinto de supervivencia obligándola a proteger su cuerpo con sus brazos.

Llegaba a dar cierta ternura verla abrazada a si misma con su cabello desordenado y sus ojos reflejando el fuego de su alma. La mezcla de la ira y el rencor en esos ojos azulinos sí que le quedaba bien.- Está listo el desayuno, caperucita.- le dijo tomando asiento en una de las sillas, esperando que ella se le uniera. Pero permaneció, terca, allí… sin decir palabra alguna y mirándolo fijamente. Tomando una de las tazas, vertió el té y le volvió a hablar.- Si quieres jugar a la niña rebelde, me importa poco, pero no voy a permitir que te mates por inanición o una falla orgánica.- Percibió su sorpresa al entender que él conocía su enfermedad.- Sí. Sé que estás enferma… así que no te podrás escapar por esa vía tan fácilmente.- Sacó de su bolsillo un pequeño bulto negro y lo dejó encima de la mesa.

Eso pareció derribar el muro que la aislaba. El tintineo de las cadenas de sus muñecas le hizo sonreír mientras ella se acercaba en pequeños pasos hacia la mesa.- Toma asiento.- Le dijo cuando ya estaba lo suficientemente cerca. Amelie solo se limitó a tomar el bolso y un par de tostadas, para luego alejarse tan silenciosa como había llegado.

Estuvo a punto de ordenarle que volviese a la mesa, cuando escuchó su voz. Tan serena que parecía fuera de sitio para una humana. Y mucho más cuando estaba en una situación como esa.- Aunque trates de doblegarme, no podrás. Me mantendré viva como sea pero no bajo tus reglas, puedes meterte tu desayuno por donde te quepa, malnacido.- la humana le dio un vistazo hostil y se volvió a la vieja cama, acurrucándose en una esquina.

No le respondió nada.

Parecía que la francesa sería una rival mucho más fuerte de lo que pensaba.- Cuál es tu nombre. - la escuchó hablar nuevamente. El brujo tomó su taza de té y esperó su tiempo, para luego descansar su taza en el plato.- Eliasar Crow Odham. – Si su humana creía que era honesto, cedería a sus mandatos. Por lo que no costaba nada intentarlo.- Tú debes conocerme por Obsidiana, ¿no? Las cartas fueron nuestra primera manera de conocernos.- Chasqueó los dedos y el espejo, con que reflejaba sus recuerdos guardados, apareció a la misma distancia de ella.- ¿Qué te pareció saber la verdad de tu progenitora, querida?- Sabía que con ese pequeño empujón podría despertarla de esa tranquilidad falsa.

Quería desesperarla, transformarla…

Moldearla de tal manera que Madeleine la repudiara.

A su pequeño tesoro.

Su milagro.

Y no se equivocó. La pelirroja inspiró profundamente y por fin reveló lo enojada y dolida que estaba.- Es mentira… mi madre nunca…- El brujo rió con fuerza, cortando cualquier intento de excusar a la bastarda que se hacía llamar su madre.- ¿Acaso te ha contado de su pasado? ¿Las cicatrices que viste en sus brazos cuando aún eras una niña? – cada palabra que el submundo decía, era una daga dirigida hacia la confianza que Marguerite había puesto sobre Madeleine. Quebrándola lentamente.

Se proyectó a sí mismo, frente a ella.- Te dejó sola, mi niña, cuando más la necesitabas. Te escondió el secreto de su sangre, dejándote desprotegida contra tu propia visión. Cada ser extraño que veías ,y ves incluso ahora, durante toda tu vida era un peligro latente. Incluso ella misma era un peligro para ti.- Cada palabra era seguida de él acercándose. Acosándola al punto de dejarla sin escapatoria contra la pared.- Así que no te atrevas a decirme que miento, cuando sabes muy dentro de ti que no lo hago. La perra de tu ma..- El golpe lo sorprendió. El dolor latente en su mejilla delató lo suficiente como para entender que la pelirroja le había dado un golpe certero en el rostro.- Guárdate tus palabras, bastardo.- La escuchó gruñir a su lado.

Francis volvió su mirada hacia ella… su mano derecha, aún cerrada en un puño y enrojecida por el golpe. ¿Aquella mano diminuta había podido girarle el rostro de un solo golpe? Demonios… la había subestimado. Divertido por su valentía, hirviendo en rabia por su osadía y el disfrute que se podía observar en sus ojos; se arregló la corbata y se alejó de ella, controlando sus deseos de devolverle el golpe. Con creces.– No debiste haber hecho eso, Maggie… no me dejas otra salida.- Apretó las cadenas, arrastrándola hasta el punto donde nacían estas y la obligó, con su mano en su rostro, a fijar su mirada en él.- Te enseñaré que no debes faltarme el respeto…- Y sin más que decir, evocó todas sus pesadillas… llenando su mente de sus peores recuerdos, empujándola de vuelta al terror. A sus demonios ocultos.

Si no quería obedecerle a la buena, lo haría por medio del miedo.

Y sí que era bueno para eso.


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Re: The end - maggie's kidnapping

Mensaje por Khione el Vie 12 Feb 2016, 18:37

¿Cuánto tiempo había pasado? Semanas, días, horas… segundos. No lo sabía y tampoco quería saberlo. La francesa, escondida en la esquina de la habitación, observaba con la mirada perdida el último punto de luz que parecía haber en su habitación. Sin realmente consiente de que debería estar descansando, aprovechando el poco tiempo que tenía libre de las garras del brujo, pero se mantenía despierta. Absorta en ese único punto. Sus muñecas ardían al estar en contacto con el rudo metal sobre ellas y las veces que él la había arrastrado; los cardenales que se extendían por sus piernas y brazos, debido a los golpes contra el suelo o de su mano, añadiendo el corte de su labio cuando lo había sacado de sus casillas. Todo para controlarla…

Quebrarla de alguna manera.

Todas y cada una de aquellas heridas tenían un motivo y un significado, pero Maggie no las rechazaba. Las atesoraba al extremo de dudar ella misma de hasta qué punto el submundo estaba metido en su mente.

Aquellas heridas la mantenían fija a la realidad. Que todo eso no era solo una pesadilla cruenta, no era una invención de su mente.

La pelirroja se levantó a paso lento de la fría esquina, apenas sintiendo como sus pies descalzos la movían hasta el centro de la habitación. Donde el espejo que le mostraba las “verdades” siempre aparecía. – Siempre es más oscuro antes del amanecer... ¿no? – murmuró, siendo el silencio la única respuesta. Se encogió en sí misma, abrigándose con sus brazos. ¿Por qué hacía tanto frío? Parecía como si se metiese por sus huesos hasta calar a su alma. – Nunca te dejaré libre. Estaré tras tuyo hasta verte muerta. – Las palabras del brujo reverberaron en su mente. Frías y letales. No era justo. Simplemente no era justo. No le había hecho nada, pero era ella quien estaba cautiva. Siendo día a día torturada por una excusa que ni siquiera entendía aún.

De inmediato la imagen de su madre se coló en su mente, esa mujer de cabello caoba y sonrisa cruel. No, quería aún creer que había sido mentira. Su madre jamás podría haber llegado a ese nivel de sadismo y traición. Madeleine podría haber sido una cazadora de sombras, pero… pero siempre un pero cada vez que pensaba en ella. No la conocía en lo absoluto. La mujer que había pensado conocer había sido solo una careta que escondía secretos y mentiras. No quería odiarla. Dios santo, no quería siquiera creer que había matado a su compañera, pero aquellas imágenes seguían frescas en su memoria.

Evitando caer en la desesperación, cerró su mano contra su única posesión valiosa. El brazalete seguía en su muñeca, aquel que Danielle había hechizado. ¿Sabría que ya estaba bajo las garras de él? ¿Se lo habría dicho a los demás? Y lo que más la inquietaba, ¿Estarían en su búsqueda? Rogaba fervientemente que no fuese así, pero eso conllevaba a algo peor. A esas alturas ya todos sabrían de su secuestro y su mentira, así, revelada. Apretando el frío metal contra su lastimada piel, pidió -al dios que parecía haberla abandonado- que al menos supieran que lo había hecho por su bien.

Lentamente, como si le costase evocar cada uno de sus rostros, hicieron presencia en sus pensamientos; pero como siempre, la oscuridad se apoderó de sus recuerdos. Volviendo el tormento de verlos todos muertos bajo la mano del brujo. Tirando de las cadenas que la aprisionaban, apretó los puños contra el suelo bajo ella. Rogando que ellos no la buscaran, que no se arriesgaran por una causa perdida.

Prefería mil veces seguir bajo la tortura del brujo que el saber que alguno de ellos había perecido por su culpa.

No...

Como si de alguna manera el brazalete en su muñeca pudiese comunicarla con la bruja de cabello rojizo, dejó que cayese suelto en su mano. Siendo desde ahora en adelante el escondite de la fina línea de metal la funda de su raída almohada.

De esa pequeña joya dependía su cordura.

De eso… dependía su esencia misma.


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Re: The end - maggie's kidnapping

Mensaje por Khione el Vie 12 Feb 2016, 18:37

– ¡Mon Ange! – gritó el brujo, con una sonrisa de oreja a oreja, al otro lado de la puerta. Sintiendo el tintineo de las cadenas, Eliasar entró a la habitación a paso raudo dirigiéndose de inmediato a su pequeña pelirroja. Su pulso se aceleró al captar que ella mantenía su mirada fija en él a la espera que lo hiciese… Riendo con alegría, el brujo atrapó el cuerpo femenino de su presa entre sus brazos e inhaló profundamente, dejando que el perfume de sus cabellos calase en su cuerpo. Encendiendo cada fibra de su ser.- Oh querida, te extrañé. Tanto que ni me creerías. ¿Has cuidado de nuestro hogar? Espero que si, que te tengo una sorpresa. – dijo sin separarse de ella. Era consciente de lo tensa que estaba y el frío de su trato llegaba a doler, pero seguía siendo un impulso casi imposible de refrenar cada vez que salía del lugar.

En esos días Amelie le había demostrado que era un digno rival. Luchando con uñas y dientes contra él, rebelándose contra sus mandatos, ignorándolo algunas veces, insultándolo de las peores maneras imaginables… Pero siempre firme. Sintiendo las repentinas ganas de obligarla a que le respondiese, la soltó sin miramientos para caminar hacia el centro de la habitación. Sus pasos elegantes y gráciles parecían tan fuera de lugar cuando la violencia brillaba en sus ojos. Oh... había llegado al fin el día. Ya había comenzado su maquinación contra su mente, pero era en esos exactos momentos en que la pelirroja entendería su verdad.

Las cadenas que mantenían cautiva a su pelirroja cedieron para dejarle seguirlo hasta el centro de la habitación. Justo bajo la araña de cristal. Extendiendo su mano hacia ella, le dijo.- ¿Me haría el honor de concederme esta pieza? - Capturó su mano sin aviso y le hizo dar un giro, atrapándola en un firme agarre alrededor de su cintura.

Saboreó con gusto la sorpresa que se reflejó en su rostro al captar que nuevamente estaban dentro de sus ilusiones. No le pasó inadvertida la chispa de terror que brilló por unos segundos en esos ojos azulinos antes de ser reemplazada por la insensibilidad.- Madame, creo que hemos bailado demasiado y usted parece no verse bien de ánimo. ¿La escolto hasta el balcón? Algo de aire fresco le hará muy bien.- Su igual ilusoria asintió con suavidad y le dejó guiarla hasta uno de los grandes ventanales. Aunque ella se resistiese en la realidad.. allí estaba bajo su total control. Cada simple movimiento..

La música los rodeaba siendo las risas y conversaciones bajas el único murmullo fuera de lugar. Ambos estaban vestidos para la ocasión: ella ataviada con un vaporoso vestido melocotón, sus cabellos elegantemente peinados en lo alto de su cabeza dejando solo algunos adorables mechones ondulados rosar su cuello expuesto. Una visión de lo mas hermosa, en verdad. Él, en cambio, vestía un traje completamente negro y sin corbatín. Dejando que ella resaltara entre ellos.- El baile en que nos conocimos.- Le susurró, acercándose a ella.

La confusión se reflejó con claridad en el rostro de Maggie, pero aun así se mantuvo callada. De pronto todas las parejas se hicieron a un lado dejando pasar a... una copia exacta de él, pero algo mas joven, con una hermosa mujer tomada de su mano.- ¿Recuerdas a Jade? - el brujo sacó de sus pensamientos a su pequeña pelirroja. Siguiendo con la mirada la dolorosa imagen de quien había sido su todo.- Era la sirvienta de mi familia. En esos tiempos importaba una mierda el hecho que nos hubiésemos enamorado, pues yo ya me encontraba prometido en matrimonio. Creo haberte entregado todas nuestras notas, ¿no? Entonces debes saber que planeábamos pasar la eternidad juntos. Ella sabía mi naturaleza.. Era como tú. - Le dio un pequeño toquecito en la punta de su nariz, como si todo eso fuese una broma. De pronto todo el lugar cambió en un borrón de colores. Estaban ahora en lo que parecía ser un cementerio.

Eliasar sonrió al ver la tensión en el cuerpo de su "pareja" y apuntó un débil rayo de luz que parecía parpadear.- Adivina qué hicieron cuando supieron de nuestro plan de escape.. - Como si fuese lo mas natural del mundo, pasó su mano por la cintura de Amelie y la acercó a su costado.- La torturaron sin piedad, para luego matarla y abandonarla aquí.- El brujo modificó de tal manera su ilusión que ahora observaban con claridad quien era aquel que se mantenía en el campo santo.- Lo que nunca supieron era que sabíamos lo riesgos de nuestra unión, fue por ello que ella había bebido sangre de vampiro, antes de partir, para asegurarse de volver a mi.- Un escalofriante grito ahogado rompió el silencio reinante. La figura encapuchada se acercó a una de las tumbas y se escuchó un murmullo, como si alentase a lo que quería salir de aquella fosa.

- Tan hermosa... se veía tan hermosa esa noche.- susurró Eliasar como si le conmoviera todo eso. Una pálida mano rompió a la superficie, siguiendo de un cuerpo agazapado. Como si de una bestia se tratase. Recordaba perfectamente que la belleza de su mujer se había solo acentuado con la inmortalidad. Tan perfecta...- Una cazadora letal. Arrasó con todo humano que se le cruzara, sin importarle nada.- Acarició el hombro donde se hallaban las cicatrices de la mordedura que Maggie había sido presa hacía unos meses atrás. Sabiendo con seguridad que ella recordaría todo.

En solo un suspiro la ilusión se esfumó, dejándolos solo en aquella realidad que Maggie aun no quería aceptar.- Si tanto la amabas.. Porqué sigues con esto, ella hubiese querido..- Sin darle una oportunidad de retractarse el submundo tomó de los cabellos a su humana, tirando de esas cobrizas hebras hasta que su rostro fue una muestra de dolor. Obligándola a fijar la mirada él, le gruñó.- No vengas con esas estupideces, francesa. El que la vieras no significa que la conocieras y créeme... Esto es un sueño comparado a lo que ella te hubiese hecho.- Estando ahí, a su merced el brujo se permitió el lujo de observarla. A pesar de que su miedo llegaba a él como si fuese una fragancia, ella mantenía su mirada en él. Retándolo. Empujándolo a ver quien de los dos ganaría en aquella batalla de poder.

Con una sonrisa, la empujó a la cama sin importarle cómo se las arreglaría para no enredarse con sus propias cadenas.

Quizás su invitada deseaba establecer quien de los dos sobreviviría en esa batalla, pero eso no dejaba la verdad aparte. Era ella quien estaba en desventaja.

Y si que se aprovecharía de esa cada vez que pudiese.


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Re: The end - maggie's kidnapping

Mensaje por Khione el Vie 12 Feb 2016, 18:37

Con la respiración agitada, el brujo limpió el trapo manchado con la sangre de la pelirroja. Seguía resistiéndose a él, a la verdad que quería mostrarle. Por lo que había ideado una linda forma de castigarla sin dejarla al borde de la inconsciencia. Un caballero nunca maltrata a una mujer, decían por ahí. Pues bien, él no era un caballero y Amelie seguía sin dar señales de entender su objetivo. – Quien diría que esta humanilla te daría tantos problemas, Crow. – El brujo quiso maldecir al escuchar la voz sinuosa de la diablesa tras de él. Ya se le había hecho raro el no verla por ahí luego de informarle que ya tenía a su muñeca, por fin. – Apareces finalmente, querida. – dijo con evidente odio, dándole frente. – Pensé que ya te habías arrepentido de nuestro trato. Incluso ya estaba ideando alguna manera de hacer que acompañases a mi invitada. – La diablesa rodó los ojos y le echó un vistazo al lavadero, donde estaba el trapo medio ensangrentado. – Comenzaste a divertirte sin mí, O. No se vale. El trato era claro, me avisarías si ya la tenías pero no recibí ni una puñetera llamada. Ni una simple tarjeta de invitación. Brujo ingrato… – le dijo, pasando sus filosas uñas por su pecho. Rasguñando su camisa. – Quiero verla. – Ronroneó melosa. No le fue ninguna sorpresa, por lo que el submundo se la quitó de encima en un movimiento. Le daría su capricho, no le costaba nada.

Sin más palabras la guió hasta la habitación donde estaba su humana. La sala tenía un lindo hechizo de barrera e invisibilidad, por lo que cualquier intruso -con eso se refería a la diablesa- no pudiese observar la belleza de su creación. Sin su permiso, claro. Abrió la puerta y modificó por unos momentos su hechizo, permitiéndole la entrada a la demonio. – Demonios, Crow. Te luciste. – soltó con una risa, su “aliada”. Su cabello azabache cayó como una cortina de oscuridad por su rostro cuando se inclinó hacia la humana, deslizando un dedo por la piel de su espalda desnuda. Evitando tocar las heridas abiertas. – Y yo que pensaba que eras solo palabras, querido. Me llegas a dar miedo. Aunque bueno... Pensé que tu humana duraría un poco más viva, pero veo que no fue lo suficientemente fuerte. ¿Qué harás con el cuerpo? – Eliasar no respondió a ninguna de sus palabras. Se limitó a rodear la ostentosa cama y tomar el cobrizo cabello de la humana entre sus dedos, para levantar su cabeza. – Veo que no eres tan inteligente como pensé, Onix. – La diablesa observó con morbosa curiosidad el rostro del cadáver y, por el cambio en sus facciones, supo que la había cabreado.

La humana muerta allí no era Amelie.

Era solo un pequeño incentivo para su verdadera humana. – No la mataré, Onix. No aun. Me sirve mucho más viva que muerta, pero no la verás. No todavía. – La había cabreado, lo sabía, pero no tenía ningún derecho en pedirle ver a su invitada. Menos cuando solo él podía darse ese gusto. – Me dejarás verla, Crow. Si no quieres que te mate, me dejarás a sola con la pelirroja para saldar mi deuda. – ¿Por qué los demonios siempre se empeñaban a emplear esa vocecita tan trillada de ultratumba cuando querían algo? El brujo ni siquiera se inmutó al escucharla tan “malvada”, sino que sonrió al ver como su verdadera compañera de tortura acababa con el problema.

La diablesa emitió un gemido bajo al sentir la daga atravesando su marchito corazón, para luego caer estruendosa frente a ellos. – ¿Cómo pudiste soportarla por tanto tiempo, Eliasar? Yo, con solo escucharla, ya me aburrí…– Besó con galantería su mano, para luego colocarla sobre su pecho. Encima del vacío donde debía haber estado su corazón. La mujer sonrió dulce ante su gesto y besó su mejilla, a modo de saludo. – La soporté solo para que mantuviese la maldición sobre la caja, pero como me dijiste… ya no nos es de utilidad. – Su mirada pareció emitir un brillo alegre y lo invitó a pasar por encima del cadáver de la diablesa. – Tienes que explicarme todo, para evitar joderla ¿Entendido? – Sonrió al escucharla. Ella era la única que permitiría en su venganza. La única que permitía a su lado. La única… que nunca lo traicionaría.


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Re: The end - maggie's kidnapping

Mensaje por Khione el Vie 12 Feb 2016, 18:38

Marguerite ni siquiera pestañeó al sentir el tirón de sus cadenas. Obediente se dejó arrastrar hasta la pared de siempre, la cual aún seguía con las manchas frescas de su propia sangre. El muy bastardo se había puesto agresivo. Peor que los anteriores días, haciéndole pagar en su carne el mordisco que le había dado cuando la había pillado tratando de escapar -de nuevo-. Su espalda ardía como la mierda, sobre todo porque la herida aún no cerraba completamente.

Sin mostrar debilidad alguna se acomodó antes de mirarlo. El maldito seguía con una sonrisa de oreja a oreja, sobre todo porque se había rebajado a rogar… tal como él había querido. Pero no movió su mirada de él, lo siguió enfrentando aun cuando él volvía con la misma daga con la que la había marcado. – Verás, petite. Tengo que ir a resolver ciertos problemillas, así que como buena dueña de casa te quedarás cuidando nuestro nidito de amor, ¿cierto? – Sintió el filo de la hoja contra su cuello, en una caricia fría. – Responde, si no quieres que te demuestre de nuevo que debes obedecerme. – murmuró, perdiendo todo rastro de emoción en su voz. Quedando solo la advertencia de que volvería a herirla si llegaba a desafiarlo.– Si... Idiota – Hiciera lo que le hiciera seguiría picándolo, llevándolo una y otra vez a la exasperación. Una parte de ella estalló en gusto al ver como la ira se reflejaba en sus ojos negros, sin mostrar cambio alguno al sentir la mayor presión de la hoja contra su cuello.

Pero él desistió...

Se separó de ella de un tirón y lanzó la daga fuera de su alcance –en la pared opuesta-, sabiendo que Amelie podría ver su única posible salvación sin poder llegar a ella. – Te veré al anochecer, caperucita. ¿Quieres enviarle un saludo a tu lobo? – Eso terminó por matar su confianza. El miedo llegó en oleadas interminables que la dejaron temblando.

No... no lo haría.

No podría herirlo. No si ella cooperaba. – No te atrevas a tocarlo. – gruñó con la furia mezclándose con su temor. Creando un producto altamente violento. Sobre todo en ella. Olvidándose de las cadenas que la mantenían cautiva, se lanzó a si misma hacia adelante ignorando el lacerante dolor en su espalda al llegar al límite de los grilletes. Sintiendo como un hilillo de su propia sangre comenzaba a caer por su columna.– ¡Pedazo de cabrón! ¡Ni te atrevas, que si llegas a… pensarlo, siquiera…– Crow se acercó a pasos rápidos, haciéndole frente. – Qué harás al respecto, pequeña. – Ambos temperamentos chocando con violencia. La mundana ni siquiera titubeó al gruñir la respuesta. Estaba tan al borde de sus límites que el brujo podría conocer la verdadera mujer que tenía en frente... Capaz de lo que fuese solo para cuidar lo que era suyo. – Te mato. Me importa una mierda el cómo, pero tomaré tu vida. En esta... o en la otra. – Y allí estaba. La promesa de que incluso si la mataba ella vendría a por él. No le asustaba más la idea de morir por su mano, incluso llegaba a desearlo... porque el odio latente era suficiente como para darle esa seguridad. De que podría cumplir su venganza. No tenía duda alguna.

La imagen de una muchacha rubia y de mirada cristalina sonriéndole con malicia, además de unas alas del color del ébano, titiló en su mente pero en la bruma de la ira ni siquiera lo tomó en cuenta.

Por un momento el brujo mantuvo su posición firme, aunque de un momento a otro una asquerosa ternura entibió su mirada. – ¿Serías capaz de llegar a ese punto, solo para matarme? – Aguantó como pudo las ganas de vomitar al sentir cómo acariciaba con manos torpes su rostro y rehuyó su toque.– Si tuviese la oportunidad, te mataría ahora mismo.– El brujo le sonrió y se giró, apretando los puños -siempre lo hacía cuando trataba de controlarse- y murmuró con los dientes apretados.– ¿Sabías que te están buscando? Es chistoso ver como caminan en círculos sin siquiera encontrar una mísera pista. – Y sin mas se fue.

Dejándola sola con su miedo e incertidumbre.

Siendo ahora sus propios pensamientos sus únicos verdugos, la pelirroja se dejó caer de rodillas sobre el frío suelo. La falta de sueño, sus heridas y lo precario de su afinamiento le estaba pasando la cuenta, siendo una tarea agotadora el controlar su mente y sus creaciones.

Inútil. Se sentía tan malditamente inútil que el odio contra el brujo no se podía comparar con el que sentía por ella misma. Era mil veces mas fuerte y corrosivo. Nunca abandonándola, siempre permanecía latente en su mente. Mantente fuerte... Solo.. Solo mantente firme, le susurró su mente aun cuando parecía imposible soportarlo.

Sacando de su escondite su única posesión, apretó contra su palma el frío metal. Cerrando los ojos, pensó en...

... Y la puerta se hizo trizas en una explosión atronadora.

Incrédula a lo que acababa de pasar, se acurrucó en la cosa que le servía de cama y esperó a que la ira del maldito brujo le cayese encima.– Maggie...– escuchó un suspiro de profundo alivio y quien era la intrusa, de dio a conocer.– Dios santo... E..Estas viva. Te hemos buscado tan.. Señor, no sabes cuanto tiempo, pero al fin...– La mujer cruzó el umbral de la puerta casi corriendo, envolviéndola en un abrazo. Siseando por culpa del dolor de su herida, Maggie la rehuyó aun cuando quería abrazarla hasta convencerse que no era un sueño.– Vamos, salgamos de una vez de aquí...– En cosa de un pestañeo, las cadenas dejaron sus heridas muñecas en libertad.– Al fin.. Eres libre.

Muda, por las miles de emociones que bullían en su interior, siguió a la mujer fuera de la habitación.

La habían encontrado...

Las lágrimas llegaron a sus ojos como si hubiesen sido empujadas todas de una vez. La esperanza brillaba con la fuerza de mil soles en su alma. Tan fuerte que incluso logró sacarle una carcajada.

Habían venido por ella..

La gitana y todos ellos.. La liberaban al fin.


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Re: The end - maggie's kidnapping

Mensaje por Khione el Vie 12 Feb 2016, 18:38

El dolor había pasado a un segundo plano. Le importaba poco el dolor de sus pies desnudos contra el piso sucio y en mal estado, el pulsar de sus heridas en su espalda ya no existía... Solo estaba la esperanza de que volvería viva. Volvería a ellos. Tratando, como fuese, de controlar el llanto siguió a la gitana sin descanso por los pasillos. En un momento sus fuerzas fallaron, haciéndola tropezar. Su mente aún no entendía que su cuerpo ya no tenía la fuerza de antes. Que ya era un esfuerzo sobre-humano el siquiera correr por su libertad. La gitana se arrodilló a su lado y susurró, como si temiera que el brujo las escuchara.- Maggie... por favor.. sé que debes estar exhausta, pero no puedes detenerte ahora. Los otros lo estan enfrentando y..- su voz se quebró, reflejando cuan asustada estaba.- Es demasiado poderoso. Si no te pongo a salvo, quizás.. solo quizás.. Sus esfuerzos sean en vano.- La verdad la horrorizó. Su peor demonio alzándose en su mente, quitándole el aliento por unos momentos. Las promesas de muerte del brujo, fuerte y claras, hicieron eco en sus pensamientos al tiempo que se ponía de pie. Si solo uno de ellos saliera herido en esa batalla..

...No podría soportarlo.

Juntas, nuevamente, se lanzaron a correr hasta que la gitana jadeó con fuerza, como si la hubiesen golpeado.- No.. ¡No! ¡Maldita sea! ¡Ella no!- Bramó la mujer, como si el mismo infierno se hubiese abierto entre ellas. Sin perder tiempo, la siguió con el corazón latiéndole desbocado. ¿Qué habría pasado? ¿Quien era ella? Giraron hacia la derecha en uno de los pasillos y la gitana se detuvo de la nada.- Maggie. Mantente atrás.- le ordenó la mujer con la voz rota, pero algo iba mal. Lo sentía. Sin obedecerle pasó por su lado. Lo primero que vio fue una mano lánguida apareciendo por el umbral de una puerta. Una mano femenina. Incapaz de detenerse sus pies siguieron llevándola hacia esa habitación, revelando a la dueña de aquella mano. Un brazo ensangrentado seguía a la marca fiel de quien había aparecido en su mente de inmediato al ver aquella imagen. Una espesa cabellera pelirroja ocultaba parcialmente el rostro exánime de quien había sido su confidente. Su protectora.- No..- Su cuerpo estaba tirado en el umbral del lugar, como si hubiese sido la primera victima.

La primera... de todos.

Su pesadilla se había vuelto realidad.

Los cuerpos se extendían como macabros juguetes olvidados, rodeando a quien la esperaba en el centro de la habitación. Uno a uno los reconoció, sintiéndose desfallecer al ver el cuerpo de.. de él. Eliasar lo sostenía en una de sus manos con aún el cuchillo ensangrentado en su garganta. Zinedine.. Tal era su dolor, que no pudo articular palabra ni grito alguno. Solo silenciosas lágrimas que mancharon el piso bajo de ella al intentar alcanzar al cuerpo más cercano. Su corazón bramó por venganza al comprender que los ojos vacíos de la bruja parecían dirigirse a Lúkacs, quien a su lado, su cuerpo yacía estirado hacia ella... sus manos apenas tocándose.. como si él se hubiese arrastrado, moribundo, hacia ella. Intentando alcanzarla aún cuando sus vidas ya habían sido selladas. George y Leonore, apoyados en una pared como si hubiesen sido lanzados con saña contra ella. Sus sangres marcando el camino que habían hecho sus cuerpos al caer contra el suelo.

Lo había logrado..

La había quebrado de una vez.

Ni siquiera lo vio acercarse hacia ella, ni tampoco sintió cómo la tomaba de los cabellos y la lanzaba contra el cadáver de quien había sido su lobo. Ignorando el dolor en su costado, se arrastró hasta envolverlo en sus brazos, intentando despertarlo de su sueño eterno.- No.. No me dejes...- vocalizó aún cuando su voz seguía sin salir. Su corazón roto ya no podía más. No.. ya no temía la muerte... la anhelaba. Acunándolo contra ella, hundió sus dedos en sus cabellos repitiéndose que solo era un sueño. Que él volvería a su lado, sonriéndole para decirle que nada malo le ocurriría.

Que su corazón destrozado sanaría, pues él estaría con ella.

Siempre.

Fue en el momento en que su grito rompió el silencio del lugar, cuando el dolor la consumió por completo. Ya no estaba herida... estaba rota. Destruida. No había manera de reparar su alma misma. Solo la muerte le traería algo de paz o al menos un misero momento de silencio para llorar a sus muertos.- ¿No te dije que solo así la quebrarías? Eliasar, cariño, realmente no sabes comprender a las mujeres..- Esa voz femenina teñida con un asco palpable. La risa profunda del brujo le dio la verdad de todo.

La gitana... Los había traicionado.

Los había enviado a una muerte segura...


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Re: The end - maggie's kidnapping

Mensaje por Khione el Vie 12 Feb 2016, 18:38

La bruja saboreó cada simple segundo que le tomó a la pelirroja caer en la verdad. Esas lágrimas, cayendo sin descanso por las mejillas de la humana, le eran gloria pura. A diferencia de Eliasar, ella si que sabía donde golpear. Lo poco que sabía de la mundana le había permitido hacer en un par de minutos lo que su hermano no había logrado en varios días, porque si... Elisar era su hermano. Y por él haría lo que fuese necesario para vengar la muerte de Jade. Aquella asquerosa nefilim... merecería cada lágrima, cada día sin ver a su niñita. Merecía recibir a su milagro.. pedazo por pedazo. Una sonrisa tiró de sus labios al pensar en aquella bonita escena, relamiéndose los labios apoyó su cabeza en el hombro de su hermano. Aún esperando que él dijese las palabras que develarían todo.- Oh vamos, Síobhe.. no me dejes en vergüenza delante de nuestra invitada.- Cerró los ojos al sentir el suave toque de su mano en su rostro, acariciando su mejilla con ternura.- Si solo la hubieses visto. Se puso a llorar como una chiquilla al saber que la iba a salvar. Como si tuviese alguna oportunidad.- Ni se molestó en acallar su risa. Dejó que el melodioso sonido calara en la mente de la torturada, obligándola a hundirse aún más en su dolor.

Alzó su mano y un brillante circulo de plata destelló sobre su pálida piel.

El brazalete...

Ahora la bruja se dirigió solamente a Amelie. A la hija del demonio que había destruido la vida de su mayor tesoro.- Así que te atreviste a ensuciar mi precioso brazalete con la magia de otra bruja...- Acercándose lentamente hacia ella, caminó por encima de los cadáveres.- Es ella, ¿no?- apuntó al cadáver pelirrojo tras suyo. No esperó respuesta. Sonrió, sin verdaderamente sentir una pizca de alegría, y obligó a que el lánguido cuerpo de la bruja llegara a su lado.- Pero mira lo que tenemos aquí... Tanto potencial derrochado solo por la culpa de una patética humana.- Soltó el cuerpo de la bruja y alzó su mano hacia la humana, llamándola a su lado.- Ven acá, cariño. Obedeceme y no tendrás que ver cómo agonizaron.- Pero Maggie parecía estar lejos... muy lejos. Oculta dentro de su mente.

Y eso la cabreó.

No estaba para soportar la debilidad de una humana. Si quería morir a causa de una simple ilusión, que viera ella; pero no rogaría por obediencia. Aquella pelirroja sangraría hasta desmayarse si llegaba a desobedecerle.- Te ordené algo, puta. Mejor caminas a mi lado o voy a por tu linda hermanita... créeme, disfrutaré torturarla frente a ti.- No hubo respuesta alguna.

Se lo había buscado, Elisar era testigo de ello.

- Querido, creo que nuestra invitada necesita aprender de manera más... dura.- dijo melosa en dirección a su hermano. El brujo asintió sonriente, comprendiendo el mensaje oculto y salió de la habitación. Prefería torturar a solas y, para su gusto, Eliasar comprendía sus términos. A paso firme cortó la distancia entre Amelie y ella, girándole el rostro de una cachetada. Hirviendo en furia, la lanzó contra la misma pared que habían caído esos nefilims. Y con todo eso... solo emitió un débil gemido. Nada más. Quería escucharla gritar, tal y como había sollozado, de dolor, pero esta vez sería por la culpa de sus golpes.- La asesinó... mató a Jade aún cuando todo iba bien. Traicionó a mi hermano aún cuando le dio su deseo.- gruñó, yendo en búsqueda de la pelirroja aún tirada en el suelo. No sabía porqué comenzaba a decirle la verdad ahora, pero le era imposible de detenerse.- La perra de tu madre se pudo preñar por la ayuda de Eliasar, maldita sea.- No opuso resistencia alguna cuando la tomó de los cabellos para poder ver su rostro. Esa linda carita tenía que ser marcada. Si.. era una excelente idea.

Fuera del control que siempre mantenía, se dejó consumir por la ira... el sadismo que quemaba con el fuego del infierno su alma corrupta. Fue eso lo que no le permitió ver que ahora su humana estaba armada. Escuchó su murmuro bajo, como si no tuviese fuerzas para llegar a producir un simple sonido. Síobhe acercó su oido a su boca, intentando escucharla.- Me arrebató lo mío... ahora yo.. le quitaré lo suyo.- Sin comprender lo que la humana le dijo, no vio llegar el ataque desesperado de la pelirroja. El dolor explotó en su cuerpo al sentir el golpe de la humana en su rostro. Dios santo.. le había quebrado la nariz. Gritó, cegada por el dolor, tratando de alejarse de ella; pero no se detuvo allí. La humana se lanzó contra ella como una fiera. Rasguñando, mordiendo, golpeando, arrancándole incluso algunos cabellos... hasta que cayó intentando protegerse a duras penas.- ¡ELIASAR! - gritó desesperada. Tal era su ataque que ni siquiera podía utilizar sus poderes contra ella. Verdadero terror corrió por sus venas al ver que la pelirroja empuñaba ahora una daga y... y le sonreía. No.. no era posible.. ¡Era una humana, por todos los santos!- Por ellos..- susurró, con la respiración agitada.

Torpe, intentó detenerla con sus manos, pero la hoja abrió las palmas de estas mientras se dirigía ineludible al centro de su pecho.

No..

Sintió el momento exacto cuando la hoja traspasó su carne. Hundiéndose hasta la empuñadura. Gimió lastimera al sentir como la daga la abandonaba, dejando tras ella la seguridad que quizás... quizás esa simple mundana lograría su cometido. Risa.. había alguien riéndose.. y pasos presurosos, luego su nombre. Él balbuceó su nombre. Giró su rostro hacia su hermano y apenas distinguió la forma de Maggie, quien de pie frente a él dejaba caer la daga. Sus muñecas.. se había abierto las muñecas y juntas esperaban la muerte. Una con un anhelo doloroso y la otra con pavor.- Te lo dije.- escuchó la voz rota de la chica.

Eliasar ni siquiera se contuvo con ella. Con el puño cerrado la golpeó con fuerza, dejándola inconsciente de inmediato.

Su vista se volvió borrosa, por culpa de las lágrimas y la gravedad de su herida. En algún momento sintió un calor tibio en su piel, como los rayos del sol en primavera. Tan dulce.. Tan hermoso. ¿Así era el final? Para su sorpresa, una diminuta parte de ella así lo quiso creer..


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Re: The end - maggie's kidnapping

Mensaje por Khione el Vie 12 Feb 2016, 18:39

Llovía. El sonido de la lluvia contra la mansión llegaba a ahogar la suave música ambiental que recorría sus pasillos. La castaña, quien recostada en una tumbona, jugaba con una de sus dagas favoritas lanzándola y atrapándola sin problema alguno.- Termina de una vez con eso, Mady.- refunfuñó una voz femenina, obligándola a alzar la mirada y detenerse con su juego. La mirada fría y dura de Jade parecería intimidante a cualquiera, pero para la nefilim no llegaba ni siquiera a inquietarla.

Observó con aburrimiento a la vampira, quien acortó la distancia entre ambas y se apoyó en la ventana para observar la lluvia.- Me alegra que al fin te deshicieses de ese asqueroso bocón. Eliasar quizás se cabree, pero no debes temer...- Temer a qué, por dios santo. Era un simple submundo. Podía matarlo cuando le pegase la puñetera gana, incluso guardarse su cabeza como recuerdo.. pero no, aún le era de utilidad.- No fue para hacerles gusto a ustedes, vampira. Lo sabes bien.- Los tres lo sabían muy bien. Todos estaban unidos solamente por el ideal de alcanzar un poder más fuerte que el de la mismisima Lilith, pero el inútil del brujo aún no tenía resultados. Una perdida total de tiempo.

La melena dorada de la hija de la noche destelló bajo las luces de la habitación al momento que se giró para encararla. Era un hecho que no se soportaban, pero debían aguantarse las ganas de matarse la una a la otra solo por el plan.- Ahora deja de besarme el culo de una vez y dime qué quieres. Digamos que tengo cosas más importantes que hacer que soportar a una vampira con el sindrome pre-menstrual eterno.- La nefilim sonrió con sorna al ver como el rostro perfecto de la inmortal se transformaba debido a su ira.- Cuida tus palabras, hija del ángel.- le advirtió, peligrosa, Jade quien se cruzó de brazos intentando mantener su pose despreocupada.- A diferencia de Eliasar, yo si conozco tu secretito..- Por dios, que la callasen de una vez. Esa rubia era un dolor de cabeza constante con sus palabras tan profundas e inútiles.

Si quería decirle algo, que probablemente no fuese cierto, que lo hiciera... pero no quería rodeos.

La vampira se acercó a uno de los taburetes a un lado de la tumbona y tomó asiento, cruzando sus piernas.- Lo conozco. Conozco a ese humanito tuyo tan mono al que tanto vigilas.- La castaña de inmediato se tensó, intentando demostrar cambio alguno en su fachada en el mero pronunciar de su nombre. Apartando un mechón de cabello de su rostro, le sonrió a la hija de puta quien mataría apenas todo ese asunto terminara.- Jade, querida, no soy tan idiota como para enamorarme de un humano. Digo.. mi regla numero uno es no tener corazón alguno.- A pesar que la francesa era una mentirosa espectacular, la rubia no mostró signo alguno de que se había tragado su mentira.

Y maldita fuese por ello..

Aparentando una calma que no tenía, se levantó con suavidad. Sus movimientos siempre siendo tranquilos e inalterables.- Ve a tejer o algo que parece que tienes demasiado tiempo libre, cariño. Tu mente ya está un tanto.. podrida o algo así- Dándole una sonrisa perfecta, tomó su armamento y salió de la habitación sin mirar atrás.

Jade, en cambio, se mantuvo en su asiento sonriéndole a la nada. Al fin había encontrado un punto delicado en la nefilim. Eliasar no sabría de esto aún, no.. se divertiría de esto a solas. La señorita asesina y patea culos al fin sabría qué era mejor mantener protegido aquello que querías, que si no.. podrían ocurrir cierto tipo de accidentes.


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Re: The end - maggie's kidnapping

Mensaje por Khione el Vie 12 Feb 2016, 18:40

Oculta entre la oscuridad, la vampiresa esperaba paciente la llegada de su querida amiga. Hacía bastante ya que estaba en ese jueguito de seguir a Madelaine a cada encuentro que tenía con el cirquero ese, pero quería ver con sus propios ojos el qué haría ahora que la nefilim sabía bien que ya no era un secreto. Sus perlados colmillos relucieron peligrosos, en la penumbra que la rodeaba, al sonreír satisfecha que sus palabras habían surtido efecto en la castaña. Había ido a proteger a su débil humanillo para que la malvada vampira no lo dejara seco. Patético, en verdad.

De un solo movimiento la figura salió de su escondite siendo acogida en un punto más alto del lugar. Quería ver todo el drama perfectamente. Supo en el momento exacto cuando la nefilim arribó al fin a su dulce cita, siendo su delator el movimiento atento de su romeo al verla acercarse. Demonios, ese par la harían vomitar si corrían a encontrarse en un abrazo... en serio. Para su suerte el humano esperó paciente a que la castaña se acercara y tomase asiento a su lado.- Llegué apenas recibí tu mensaje..- Debía aceptar que el humano intentaba al menos parecer indiferente, pero el repugnante aroma de su nerviosismo y alegría llegaba hasta su escondite. La nefilim, en cambio, se mostraba insensible a su lado. Como si estuviese soportándolo.- Lo sabe.- Esas simples palabras hicieron reaccionar al pelirrojo, su tenso cuerpo tratando de no mostrar cambio alguno.

- No.. No pasará nada. En dos días más me iré a París... estaré fuera de su mira.- Jade quiso largarse a reír ahí mismo por la idiotez de aquel humano. Burlarla a ella... jamás escaparía de sus garras y mucho menos del plan que la rubia tenía para aquel interesante francés. La vampiresa se alzó unos centímetros más de su cómodo escondite y observó con una sonrisa divertida el adorable tomar de sus manos, forzándose a sí mismos a fingir que nada pasaba. Cuando era tan penosamente obvio lo que ocurría entre ellos.- Esta bien..- respondió la nefilim, obligándose a aceptar esa única opción.- Sabes donde debemos encontrarnos.- Dicha en estado puro recorrió el cuerpo de la hija de la noche al escuchar la voz quebrada de la castaña. Estaba dejándose ver débil, al fin.

Había tenido razón...

Dichosa como estaba, ni siquiera prestó atención a cómo el par de tórtolos se levantaban de la vieja banca donde habían conversado. Ni tampoco el apretado y afectuoso abrazo en el que se fundieron por unos latidos del corazón, susurrándose mutuamente algo que solo ellos podían entender. La vampira solo tenía en mente un solo pensamiento.

Madelaine le había mostrado, sin siquiera saberlo, aquella única debilidad.

Y la nefilim odiaba a los submundos...

Jade sonrió predadora al centrar la mirada en el cuello del humano, pensando en cómo se tomaría la noticia de que aquel pelirrojo -El amor de su vida- se transformaba en su más leal sirviente. En uno más de sus juguetes. Relamiéndose los labios formó la perfecta imagen del francés convertido en uno de los suyos...

... Sería perfección pura.


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Re: The end - maggie's kidnapping

Mensaje por Khione el Vie 12 Feb 2016, 18:40

Dos días. Solo dos días tendría que soportar la espera, la incertidumbre y la tortura que suponía el estar lejos de ella ahora cuando la serpiente viperina que era esa tal Jade, conocía el secreto de ellos. Se había transformado en lo que mas temía para Madelaine, en aquel punto de debilidad que esa vampira utilizaría en su contra. Deseaba el poder necesario para protegerla, pero era solo un humano... Lo mas bajo en la escala de la evolución para todos los submundos y mucho mas cuando ni siquiera tenía la visión. No era nada, ni siquiera un enemigo digno. Dando un puñetazo a la pared frente a él, salió de su "hogar" para poder despejar su mente. Aclarar sus tormentosos pensamientos ahora que estaba tan lejos de ella.

Vagó sin rumbo por los dominios de la caravana hasta que llegó al limite de estos, faltando ya unos minutos para el anochecer. Acompañado por su ahora compañera temporal de preocupaciones, una botella de ron, bebió un trago largo y quemante que dejó su garganta a carne viva pero al menos su mente se despejó a causa del dolor. No estaba borracho, pero si seguía con ese ritmo no faltaría mucho para que llegase a ese estado.- Hermoso espectáculo que dan ustedes...- rompió el silencio una suave voz escalofriantemente cerca de su posición.

Una voz femenina...

No tuvo que pensarlo mucho para saber que su interlocutora era la vampira esa quien ahora estaba a solo pasos de él. Alexander hizo el intento de levantarse, pero la rubia negó lentamente mostrando al fin lo que brillaba tenue en sus dedos. En las puntas de sus estos.. parecían brillar filosas hojas.- Shh, pequeño. Yo no haría eso si fuera tú.- Le advirtió acercándose al fin a él.- Largate, sanguijuela. No eres bienvenida.- Los ojos verdes de la vampira brillaron ante sus palabras y fingió un suspiro desdichado.- Jo.. Me vas a hacer llorar, cariño. ¿Quieres tanto a esa zorra? - Estuvo a punto de responderle cuando el férreo agarre de la mujer se cerró en torno a él, obligandolo a inclinarse hacia atrás debido a la diferencia de sus estaturas. Su risa suave y dulce vibró a su lado, burlona ante sus intentos de soltarse.- Se un buen humano y di ahh..- contuvo el aliento al momento en que sintió las dolorosas punciones en su cuello, pero no se detuvo allí... empujó su muñeca abierta contra su boca, el sabor metálico de su sangre maldita manchando sus labios.

Intentó soltarse de su agarre, pero a pesar de lo insignificante de su imagen... esa mujer le negaba cualquier movimiento con solo un brazo. Añadiendo que además podía desgarrarle la garganta con solo un tirón, porque se aferraba a su cuello con saña. Alexander, soportando el ataque con el poco orgullo que le quedaba, se mantuvo tenso hasta que la rubia dejó ir su agarre relamiéndose los labios.- Cuidaré bien de ti, pelirrojo. Le llevaré la bonita sorpresa a tu amada.- rodeó su herido cuello con esas uñas plateadas y apretó lentamente..

... hasta que un jadeo ahogado rompió el tenso silencio.

No supo exactamente qué pasó, pero de un momento a otro la rubia estaba tirada a su lado luchando para levantarse. Siendo ahora su sangre la que manchaba sus ropas. Su mareado cerebro pareció al fin comprender que la rubia había sido atacada y ahora...

Jade estaba muerta.


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Re: The end - maggie's kidnapping

Mensaje por Khione el Vie 12 Feb 2016, 18:40

Pocas veces Eliasar dejaba un negocio a medias por culpa de una “emergencia” pero la nefilim había sonado tan mortalmente seria que era mejor acatar sus caprichos antes que rompiese en rabietas. No tenía ganas de soportar a la francesa malcriada en sus facetas de rompe-tímpanos. El brujo, cruzando su mansión a paso rápido, entró a la ostentosa habitación sin siquiera tocar ya que todos sabían que eran ahí los puntos de encuentros seguros que poseían. Claramente Madelaine estaría ahí para informarle de la tal “emergencia”.- Madelaine, empieza a hablar rápido…- alcanzó a advertirle antes de alzar la mirada hacia ella.

La castaña estaba sentada en la misma tumbona de siempre y, con el rostro estoico y vacío, observaba un punto invisible sobre él. Su rostro denotaba cansancio y había un claro enrojecimiento de sus ojos, como si hubiese estado llorando.- Toma asiento.- le indicó aún sin realmente mirarlo. El submundo –por primera vez en siglos– tomó asiento sin protestar y serio se enfrentó a la traicionera víbora que estaba frente a él.- Antes que nada, quiero que trates de tomarte esto con calma y me dejes terminar de explicarte todo antes que comiences a degollar a quien se te ocurra.- Un extraño presentimiento recorrió su espalda y de inmediato comenzó a golpear su pulgar en su índice, provocando un rítmico chasquido. Silencioso acató las palabras de Madelaine y asintió.- Hace exactamente tres días atrás me reuní con uno de tus soplones. El cabrón no quería contar más detalle de las reuniones, así que le di un ultimátum. Cualquier cosa que no sirviera con nuestros planes era erradicada de inmediato, por lo que tendría que decidir rápidamente si quería ser ese tipo de cosas o… mantener su asquerosa vida.- Nada raro ahí. Eliasar asintió, indicándole que continuara y la castaña bajó la vista lentamente.- Se negó en seguir con esta farsa y… y prometió “tomar medidas” si intentaba algo en su contra. Jade me sugirió dejarle en claro que no era bueno amenazarnos, pero…- su voz se quebró y la francesa tapó repentinamente su boca. Jade… Donde está. Porqué vino sola… ella…, el brujo se levantó de un salto del sillón caminando frenético en el espacio que tenía libre. Como un animal enjaulado, dio vueltas sintiéndose sin salida alguna.

Algo le había pasado a su mujer… Ella… No. Debía estar bien. Solo estaba retrasada.

- Me eligieron de mensajera. Me hicieron observar como la asesinaban y dejaban a la luz del sol… Eliasar… yo…- La nefilim no pudo terminar de hablar por el repentino apriete sobre su garganta. Con solo una mano el brujo la tumbó sobre el sillón y apretó, obligándola a boquear en busca de aire.- Mientes... ella está bien, puta rastrera.- gruñó, develando el monstruo que realmente era.

Sus ojos se volvieron completamente negros, sus colmillos se alargaron hasta deformar su boca. Su piel se tornó del color del carbón con vetas rojas, como lava ardiente.-¡Dónde está! – bramó, con el corazón sangrando.

La nefilim rasguñó su piel intentando zafarse pero no la soltaría fácilmente.- Busca… recuerdos…-jadeó, apenas, la mujer. No dudó ni un segundo en meterse en la mente de la castaña. La clara imagen de su mujer atada frente al sol imponente del amanecer se grabó a fuego en su mente. Su hermoso rostro desfigurado en un grito de puro dolor, su pálida piel cubierta de horrendas quemaduras que la reducían lentamente a un cadáver carbonizado.

No… Por dios santo, ella no…

Toda fuerza lo abandonó. Cayó encima de la francesa a peso muerto, siendo abrazado por quien había pensado quien iba ser algún día la que intentaría arrebatarle a Jade de su lado; pero se había equivocado… había sido él el que había empujado al amor de su vida a ese final. A verla agonizante… completamente sola.

Había muerto sola. Sin él a su lado para protegerla.

Hubiese sido capaz de hasta morir por ella… pero ahora era demasiado tarde.- Ella… Jade gritó tu nombre antes de morir, Eliasar, y ellos se rieron por ello.- susurró Madelaine con la voz rota. El lacerante dolor dio paso a una ira irracional. El deseo de vengar su muerte lo llenó por completo, haciendo vibrar su poder como si fuese de un aura a su alrededor. Levantándose no se dignó a mirar a la castaña, simplemente se irguió exigiendo sus nombres.- Los mataré. Mataré a cada uno de ellos y a sus familias completas. Me importa una mierda que me hagan, pero ella… mi esposa merece la retribución de su ataque.- De un ágil movimiento, la nefilim se levantó con la determinación brillando en su rostro.- Te ayudaré en lo que pueda, Eliasar. Lo sabes.- Asintió, mecánico, y trató de ir a por su armamento, pero la delicada mano de Legare le impidió seguir. La observó a la espera de sus palabras, pero en cambio la mujer sacó de sus fundas dos impecables dagas curvas.- Pensé que querrías tenerlas de vuelta. Fue lo único que pude salvar de ella.- apretó las armas en sus manos, no importándole cómo el filo cortaba su piel. Acariciando la hoja, su visión se tornó borrosa, impidiendo leer el nombre tallado de quien había sido su alma. Su corazón mismo. Obligándose a no quebrarse por completo, el brujo fue envuelto en un firme abrazo dejando que las silenciosas lágrimas cayesen libres.

Ignorante de que la mujer que ahora lo abrazaba, esbozaba una tétrica y fría sonrisa, el brujo se hundió en el dolor que laceraba su corazón.

Su plan había salido a la perfección.

Su presa había caído ignorante a su intrincada tela.

Y ahora la verdadera asesina observaría su teatro sangriento alcanzar su punto álgido.


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Re: The end - maggie's kidnapping

Mensaje por Khione el Vie 12 Feb 2016, 18:40

¿Cuántos años habían pasado? Ya ni los recordaba, pero ahí estaba. De pie, junto al hombre de su vida, frente al lugar al que había jurado nunca volver. Estaba tentando al destino, lo sabía. Por cuestión de suerte Eliasar aún no había descubierto su mentira, incluso cuando habían pasado años desde la vez que habían decidido separarse de una vez dejando atrás el oscuro pasado que los seguía. Tomada de la mano de Alexander, llamó a la puerta que había cerrado aquella tarde… Encerrando las miles de cosas que había hecho. El matrimonio se mantenía tranquilo –dentro de lo que cabía– debido a que sus otros hijos habían quedado a cargo de la matriarca de la familia. Por lo que eran solo ellos dos contra el dueño de la mansión.

¿Por qué estaba allí? Ansiaba lo único que jamás había podido obtener y aquel brujo era el único que la ayudaría. Él mismo se había ofrecido. Y ahora, una simple humana con la visión, no tenía nada para pagar el precio de su deseo.

Con el corazón en la mano, observó como la puerta se abría dejando ver a aquel submundo que seguía odiando con tanto ahínco. Eliasar Odham. No había cambiado en lo absoluto, claramente, pero tal como recordaba mantenía sus ojos negros a la vista de todos. Una manera de advertir que su poca humanidad había muerto junto a su difunta mujer. Jade, la vampira que había muerto a manos de Madelaine.

Como hábil mentirosa, Madelaine entró tranquila a la mansión seguida de su esposo y ambos fueron conducidos a la misma sala donde en algún momento se habían planeado mil y un asesinatos, traiciones y robos.- Madelaine, querida, cuantos años han pasado desde aquel día.- Soportó el toque del brujo con una perfecta sonrisa falsa y asintió.- Lamento molestarte, Crow, pero eres el único al que puedo recurrir.- El submundo asintió lentamente y tomó asiento en un costoso sillón, invitándolos a imitar su gesto.

El matrimonio Fritz se observó por unos momentos, apoyándose mutuamente, y fue ahora Alexander quien habló.- Mi esposa debió hablarle de nuestra petición…- El brujo lo cortó con un gesto y asintió. No quería escuchar de nuevo los pormenores por lo que irían a hablar los términos del trato. Lo que realmente interesaba.- Sabes que este trabajo no te lo cobraré con mis medios comunes, esta vez será un intercambio. Un favor, si así lo quieres ver.- Sin perder en ningún momento la elegancia de sus movimientos, el brujo sacó una de las dagas que en algún momento la ex-nefilim le había entregado. Una de las dagas curvas de Jade.- Este trato será a base de sangre. Una promesa que ambas partes cumplirán su parte del trato sino su vida se le será arrebatada de inmediato.- Eliasar seguía con sus palabras sin observar al par de humanos frente a él. Simplemente se concentraba en pasar la hoja de la cuchilla sobre su dedo sin llegar a cortarlo.- Debido a que la verdadera fuente de nuestro trato serás tú, querida Laine, seremos nosotros dos quienes derramaremos nuestra sangre para pactar todo, ¿Entendido?- La castaña asintió tranquila y fingió con la perfección de una profesional lo sereno de su rostro.

Pasaron segundos... minutos… Horas, incluso. No lo supo con exactitud por culpa del nerviosismo que sentía por el silencio del brujo.

Eliasar, luego de estar bastante tiempo callado, se puso de pie y suspiró, como si estuviese agotado, para volverse hacia el gran ventanal del salón. El sol de la primavera iluminando su rostro cansado.- Díganme sus términos, señores Fritz, puesto que yo les diré los míos al término. Ayudaré a que puedas tener carne de tu carne en tus brazos, Madelaine. Puedes estar segura de ello…- La francesa no supo si reír o llorar. Su alegría borró cualquier preocupación acerca de su mentira, pero aquella mujer que había olvidado años atrás volvió sonriente al pensar cuan estúpido era el brujo.

Había jurado en algún momento destruirlo por completo… pues ahora lo haría.

Luego de obtener de una vez su tan ansiado deseo lo haría pedazos.

Destruiría por completo al heredero de la familia Odham, por su propio juramento.


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Re: The end - maggie's kidnapping

Mensaje por Khione el Vie 12 Feb 2016, 18:41

Caminando a paso lento por los eternos pasillos de su mansión, seguido por la “feliz” pareja, Eliasar ni siquiera prestaba atención al aura cálida que los rodeaba. Aquella misma que alguna vez lo había rodeado a él y a Jade cuando estaban juntos. Años habían pasado y aún no podía olvidarla. El dolor de su pérdida había eliminado cualquier emoción en su interior, dejándolo frío y vacío ante cualquier cosa. Era un cascarón de cristal que actuaba por simple costumbre. La vida le era una obra extraña donde solo debías sobrevivir.

Sin ella todo había perdido sentido alguno…

Solo una mujer era culpable de que no hubiese recurrido al suicidio y era su hermana, Síobhe. Su única unión a la existencia en ese mundo.

Los tres entraron a una habitación más pequeña que las demás –debido a que esa era solo para su propio uso– y les invitó a ubicarse en una pequeña butaca mientras juntaba lo necesario para el trato.- Como bien te dije, quiero un hijo sanguíneo. Ser madre de verdad... No me entiendas mal, adoro a mis hijos. A todos y a cada uno de ellos como si fuesen parte de mi ser, pero.. pero siempre está el vacío de que el puñetero destino..- El brujo ni siquiera se dignó en observarla al escuchar como la voz de la francesa se quebraba y un suspiro amargo pareció disolverse en su silencio.- Tal como dijimos en su momento.. ninguno de los dos se acercará al otro. Olvidaremos el pasado y toda unión entre nosotros, pero ahora habrá un pequeño cambio. No te acercarás a mi familia, no importando los lazos de sangre existentes. Nadie, absolutamente nadie de ella estará dentro de tu rango de mira, Eliasar. Como también yo prometo no acercarme a tu hermana.- Odham asintió, sacando la daga de su difunta esposa desde la caja donde era guardada.- Mi pasado pesa sobre mis hombros, por lo tanto. Nuestro voto de silencio seguirá presente.- Como ambos sabían el "procedimiento", la francesa lo esperaba de pie clavando su mirada oscura sobre él como si fuese presa de una duda. No le interesaba el lidiar con las debilidades de la ex-cazadora, necesitaba ese trato tan desesperadamente como ella. Aunque si llegaba a decirle el porqué... no querría volver a verlo jamás.- Estoy de acuerdo con tus condiciones, Madelaine Fritz, y ahora escucharás las mías. Visitaré tu hogar solo una vez para observar el resultado, podrás estar presente y no revelaré mi participación o mi identidad a tu hijo. Permaneceré como un desconocido… una sombra en su vida que ni siquiera recordará en el futuro. Y sobre nuestra promesa de silencio, sabes bien que seguirá en pie.- Esta vez fue la cazadora quien asintió al tiempo que tendía su mano hacia él. Pidiendo la daga que sellaría sus promesas.

Haciendo alarde que sus habilidades como asesina seguían aún afiliadas, la castaña abrió la palma de su mano en solo un fluido movimiento.- Yo, Madelaine Fritz, juro por mi propia sangre y vida que acepto las condiciones del trato. Prometo no volver a buscarte, ni enviar a nadie por ti, además de pretender que jamás has existido, como también nuestro pasado.- Dejó que las gotas carmesí cayesen sobre el fuego frente a ellos. Eliasar por su parte tomó su tiempo en realizar la herida, hundiendo la hoja aún más profundo que la cazadora.- Yo, Eliasar Odham, juro por mi propia sangre y vida, que acepto tus condiciones del trato y haré lo posible para cumplir tu petición. Luego de la visita estipulada en los términos, prometo no volver a buscarte ni enviar a nadie a por ti y serás como si nunca habrás existido para mí, al igual que tu pasado.- Y imitando lo hecho por Madelaine, dejó que su sangre se uniera con el fuego sellando sus promesas a muerte.

Sin siquiera molestarse de cerrar su propia herida, el brujo sanó a la mujer a su lado y sacó de su bolsillo un pequeño frasco. Un líquido tornasol giraba como si tuviese vida propia dentro de su prisión. El brujo abrió el contenedor y como si aquella sustancia siguiese un mandato, salió en libertad hasta mantenerse sobre la mano aún herida de Odham. Dos solitarias gotas de sangre se elevaron hasta unirse con la bruma, produciendo que esta se revolviese con violencia hasta que lentamente volvió a la calma, quedando tranquilo sobre la mano del brujo. De un solo movimiento el líquido, ahora platino, volvió a su frasco.- Bebe esto el día que decidas quedar en cinta, querida. Ya sabes qué hacer cuando tengas las noticias.- Incluso en esos momentos la voz del brujo no reflejaba emoción alguna. Solo una falsa alegría teñía su rostro al ver como la pareja se abrazaba con cariño.

Al igual que su antigua aliada, Eliasar también quería algo…

Y esperaba, con fervor, que la castaña sirviese de contenedor para su mayor deseo.

Porque reclamaría lo que era suyo… en algún momento…


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Re: The end - maggie's kidnapping

Mensaje por Khione el Vie 12 Feb 2016, 18:41

Junto a sus tres nietos, Ashki -madre de Madelaine- esperaba tensa las noticias. Su hija había entrado en labor de parto en medio de un pequeño paseo que habían tratado de programar para los niños, pero por causas obvias ahora todos estaban esperando en una de las salitas del hospital. La anciana sabía bien que su hija había jugado con el destino al momento que había quedado en cinta y eso no era un buen augurio. La matriarca de la familia Legare era una fiel creyente que la naturaleza era sabia. Que por algún motivo su hija no había podido concebir. Y ese motivo estaba claro para la mujer de cabellos castaños..

Su hija tenía el corazón marchito. Corrupto por la oscuridad que ella misma había permitido en su alma..

Era su propia hija y que Dios la perdonase al decir eso pero... Ninguna criatura maligna o que podía traer tanta desgracia debía ser capaz de reproducirse. Pero ahí estaba, retando por medio de magia a la naturaleza.. Todos a la espera que el fruto de esa aberración contra la misma naturaleza diese noticias.

Luego de horas en espera, al fin Alexander entró a la salita. Raziel, que nada malo le haya pasado a mi hija... Rogó al ver el rostro abatido de su yerno. El pelirrojo se acercó a ella y sin observarla, dijo entre dientes.- Necesito que vaya a la habitación de.. de Madelaine.- Ashki asintió en silencio y se levanto de un salto, sin siquiera notar que por primera vez en años Alexander llamaba a su hija por su nombre. A paso rápido llegó a la habitación donde ahora su hija descansaba y abrió la puerta sin siquiera tocar. Con el corazón desbocado, la mujer se dio con la imagen mas extraña que había visto en una madre.

Madelaine se inclinaba hacia un lado. Alejándose de la pequeña cuna al lateral de su camilla. Evitando a la pequeña niña que estaba allí...

Estaba a punto de felicitar a su hija, pero esta la cortó con un susurro gélido.- Mírala... Mírala y dime que mis ojos me engañan.- Un frío presentimiento recorrió el delgado cuerpo de la mujer al escuchar semejante mandato. Algo había pasado..

Ashki se acercó a la cuna y contuvo el aliento.

Una pequeña criatura se acurrucaba entre las sábanas de su cuna, sus cabellos rojizos contrastando contra lo níveo de la tela que la envolvía; pero no había nada malo en ella. Estaba sana... Era perfecta. Tratando de no molestar su sueño, la orgullosa abuela tomó en brazos a la pequeña. Dios.. Era tan pequeña y ligera..- Maddy.. Es hermosa..- Su hija se acomodó en su propia camilla y sin mirar a su pequeña aún, soltó en un gruñido.- Despiertala, por dios santo.- Sin comprender el trato frío contra su tan anhelada hija, la mujer acarició la suave piel de la niña. Tratando de despertarla lentamente. Profiriendo un pequeño quejido, la menor de sus nietos se removió entre sus brazos y apretó sus pequeños labios en un aviso de su ya próximo llanto.- Vamos, cariño, dile hola a tu abuela.- La niña aferró, con su manita, su dedo y centró su aún oscura mirada en ella. Ashki pudo jurar que en ese segundo la niña le rogó con su sus ojos que no se alejara.. Que no la dejase...

Y luego sucedió.

La mujer jadeo sorprendida y de inmediato miró a su hija en busca de una respuesta, de que eso no era un juego de su mente.

Madelaine escondió su rostro entre sus manos y desde ahí pronunció en un murmuro.- Si no haces algo para quitarle... Eso.. No me acercaré a ella. Mi hija.. mi hija no será.. Uno de ellos. Me niego.- Ashki volvió a mirar a su nieta y la acunó contra si, tratando de calmar su llanto. Intentado protegerla del odio de su madre por lo que su sangre delataba.- Haré lo que pueda, pero haga lo que haga... Su sangre no miente, Madelaine. Es tu culpa la maldición que carga esta niña. Nada mas que tuya.- Volvió a la niña a su cuna, besando su pequeña manita, y salió de la habitación de su hija en busca de quien cumpliese semejante mandato egoísta.

La ex-cazadora de sombras, en cambio, se mantuvo quieta sin mirar a su pequeña. Ella... Dios santo, eso no era lo que había querido.

Eliasar era el culpable de que su pequeña fuese así..

Por lo que pronto, cuando se recuperase del todo, el brujo recibiría una visita.

Era hora de hacerle pagar su traición.


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Re: The end - maggie's kidnapping

Mensaje por Khione el Vie 12 Feb 2016, 18:41

Por primera vez en años, una sonrisa sincera tironeó los labios del hombre al ver como dos niñas corrían carcajeándose tras un pequeño perro. Era una escena enternecedora, sobre todo porque una de ellas realmente se esforzaba por seguirle el paso a su hermana mayor sin borrar esa brillante sonrisa de su rostro. Hasta que lo inevitable pasó... Se tropezó y cayó, observando como su hermana seguía tras el pequeño cachorro sin darse cuenta que la pequeña pelirroja se había caído.

Vigilante, el brujo esperó al momento perfecto para acercarse sin perder de vista a su víctima. Esperando que la mocosa se pusiese a llorar por las notorias heridas en sus rodillas, Eliasar no se movió de su lugar y simplemente se limitó a observar como la niña se levantaba con los labios apretados y trataba de limpiar su estropeado vestido. Ni una lágrima derramada y la niñita esa no tenía más de 6 años.

La sonrisa de sus labios pareció ensancharse al tiempo que se acercaba al fin a la hija de Madelaine.

- ¿Estas bien, pequeña? - le preguntó, en un fluido francés, el brujo mientras se arrodillaba a su lado y tomaba sus pequeñas manitas. Como había pensado las palmas tiernas de la pequeña estaban también heridas. Ella asintió tosca y se soltó de su agarre, alejándose un paso.- No debo hablar con extraños..- Eliasar asintió y, ayudándola a limpiar el polvo de su lindo vestido amarillo, respondió.- Soy amigo que tu mamá y venía a visitarte, porque quería conocerte y entregarte un regalo.- Por fin la pequeña centró esos ojos brillantes y cálidos sobre él, sonriendo alegre. Esa mezcla de colores... el color tornasol de su mirada.. Reconocía de inmediato que la pequeña era una fiel copia de Alexander.- ¿Un regalo? - le preguntó sin quitarle en ningún momento la mirada en encima. Dios.. no era normal que una niña tuviese una mirada tan profunda. Como si calase en su alma.

Contagiándose de su alegría el brujo le sonrió de vuelta y alejó de su rostro un pelirrojo mechón de cabello.- Supe que era tu cumpleaños y bueno... pensé que te gustaría tener muchos regalos.- Escuchó la respuesta entusiasta de la niña con calma, pero la interrumpió al ver que una no muy bonita línea de sangre comenzaba a correr por su rodilla herida.- ¿Porqué no curamos esto primero? Así podrás abrir tu regalo sin estas feas heridas.- La pelirroja miró sus heridas y pensándoselo unos momentos, endureció su ceño y con voz segura le respondió.- No duelen y... ¡No lloré! ¡Soy fuerte!- El brujo tuvo que hacer un gran esfuerzo para no reír con su respuesta y no meter la pata con la señorita frente a él. Fingiendo la misma seriedad que ella, asintió.- Lo sé.. pero no son lindas las heridas, así que con la magia que un hada me dio te curaré, ¿bueno? Pero esto tiene que ser un secreto, solo entre los dos...- El efecto fue inmediato, la pequeña -con sus ojos abiertos de par en par por la sorpresa- asintió y se puso un dedo en los labios imitándolo.

Sin darse cuenta de lo que estaba pasando, el brujo ni sospechaba que sus ojos ya no eran negros; el brillante gris volvía a predominar en su mirada. Instándola a juntar sus manos, el brujo sopló sobre su piel herida y en cosa de segundos sus manos estaban curadas. La pequeña jadeó sorprendida y riendo con soltura comenzó a examinar sus manos.- ¡¿Cómo lo hiciste?!- gritó entusiasmada dando pequeños saltitos, como si no pudiese controlar su alegría.- Es un secreto. Vamos, que ahora falta curar tus rodillas.- La niña, ocultando su sonrisa con sus manos, esperó ansiosa al momento en el que brujo sopló con fuerza y nuevamente las heridas se cerraron en santiamén.- Listo, ahora.. ¡Oh! espera... ¿Qué tienes tras la oreja?- Quieta como una estatua, la pelirroja permitió que Eliasar acercase su mano hasta su cabello, donde pareció encontrar algo.- ¿Qué es? - le preguntó, intentando ver qué había encontrado el brujo pero este mantenía su mano fuertemente cerrada en torno al objeto.

Aunque brujo y humana no pudieron seguir con su juego...

Una voz femenina cortó cualquier lazo entre ellos. El frío de su tono y la dura ira plasmada en cada palabra.- Aléjate de mi hija, submundo. Ahora.- El cambio en la niña fue palpable. Si su sonrisa era como el tibio calor de la primavera, al ver a su madre la luz de la niña menguó completamente. Ocultando su mirada avergonzada.- Amelie, ven.- fue el duro mandato que la mujer profirió a su hija. Una mirada baja fue la única despedida que dio la niña cuando caminó hacia su madre a paso lento.- No tienes derecho de estar aquí, brujo. Será mejor que te largues si no quieres que te elimine de una vez.- le escupió en inglés, cada palabra cargada de veneno puro.

Levantándose el brujo borró la sonrisa en su rostro y guardó el pequeño regalo de la pequeña en el bolsillo de su abrigo.- Vamos, Maddy, no te hagas la sentida. Quedamos que vendría a visitar a mi creación y aquí estoy... ya sabes...- El brujo se encogió de hombros y clavando su mirada de tinieblas en la ex-cazadora, pronunció la verdad que Madelaine había visto el día en que Maggie había nacido. La verdad que había ocultado gracias a una hechicera. La verdad... de sus ojos.-... Un padre debe estar presente para su hija.


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Re: The end - maggie's kidnapping

Mensaje por Khione el Vie 12 Feb 2016, 18:42

La ira hirvió amarga dentro de Madelaine y el odio no hacía mas que aumentar las ganas de rebanarle la garganta a aquella cosa. Matarlo por lo que le había hecho.- Ella. No. Es. Tu. Hija. - puntualizó, mordiéndose las ganas de gritarle. No.. Conservaría la poca calma que tenía solo porque había guardado cierto detallito para el hijo de puta ese. Atrayendo a su hija contra ella, la castaña mantuvo sus manos sobre sus hombros demostrándole a ese cabrón que era él el que siempre había sobrado. Que él era el error ahí.. No su hija.- Me mentiste, bastardo. - Gruñó con la mirada fija en él, sin darse cuenta que apretaba demasiado los frágiles hombros de su hija y esta se removía a causa del creciente dolor.

Estuvo a punto se perder el control cuando la resonante risa del submundo se alzó con fuerza.- No te mentí.. Solo guardé parte de la información, que es diferente. Además, Legare, sabes que fue tu error no haber preguntado los detalles importantes.- La tranquilidad en sus palabras sacó fuera lo peor. La psicópata, que algún día había asesinado a la vampira que ese submundo había amado, salió en gloria y majestad de su prisión negándose a aceptar la verdad.- ¿Qué de ella te hizo saber que mi sangre corría por sus venas? - le preguntó sin quitarse esa maldita sonrisa de la cara. Madelaine esbozó una sonrisa, imitando al brujo, y alzó el rostro orgullosa. Ocultando el hecho que estaba desesperada por silenciarlo de una vez.. pero no aún. La paciencia de la araña siempre gana, por lo que se controlaría. Al menos hasta que su ya poca paciencia se agotase.- No eres nada de ella, Eliasar. Ese secreto del que tanto te jactas morirá contigo..- Y el silencio se coló entre ambos. Nada más que sus respiraciones acompasaban la suave brisa de la primavera que cruzaba el lugar. Hasta que esa calma aparente se rompió con una suave carcajada.- Te atreviste a esconder la marca de mi heredera.- La voz de Eliasar salió queda, como si aún estuviese considerando esa posibilidad.- Mi estirpe jamás se mezclará con la suciedad submundana. J-a-m-á-s. Haré lo que esté a mi mano para evitarlo y como puedes observar.. ya te gané la partida.- Oh.. dulce victoria fue lo que probó la ex-cazadora al ver como los labios del brujo se apretaban en una delgada línea.

Estaba cabreado... Bien, se lo merecía por cabrón.

Eliasar se mantuvo silencioso, rompiendo su tensión al peinar su oscuro cabello con los dedos. Liberando su respiración lentamente.- Creo que los años te hicieron olvidarte de algo, Madelaine. No me gustan que toquen lo que es mío.- Sin cambio alguno en su rostro, el brujo dejó que la oscuridad devorara su mirada por completo. Siendo dos fosas de tinieblas que se dirigían solamente a Madelaine, quien ni siquiera se encogió ante la visión de su mayor odio.

Aunque un pequeño quejido captó la atención de los dos adultos...

La pequeña niña se abrazó, asustada, a su madre tratando de buscar protección del monstruo que ahora la observaba a ella. Su llanto fue en crescendo hasta que la castaña tuvo que tomarla en brazos para calmarla, obligándola a no mirar al brujo.- Tranquila, cariño. El monstruo se va ir y nunca volverá, mamá te protegerá.- arrulló a su hija, volviendo a un cálido francés, siendo sus palabras el claro contrario de su mirada la cual hélida estaba clavada en el brujo.- Puedes negar todo lo que quieras la verdad de su sangre, Legare; pero tú y yo sabemos que no podrás ocultar para siempre mi línea de sangre.. y mucho menos cuando la oscuridad siempre haya la manera para revelarse.- Gruñó Eliasar, al momento que desaparecía en un corto destello.

Madelaine se mantuvo firme en su posición sin soltar su agarre sobre su hija. Su mirada oscura clavada aún sobre el lugar donde había estado Eliasar. La niña se removió, intentando soltarse de su madre pero Madelaine la cortó con un firme mandato.- Dhalia, sal de donde estás. Sé que estás aquí..- Le exigió a la mayor de sus hijas, sin aún moverse. Escuchó claramente un jadeo sorprendido siendo seguido de un claro movimiento de hojas -luego de un breve silencio-. La dorada cabellera de la niña fue lo primero que captó por el rabillo del ojo, estuvo a punto de desquitarse con ella -en gritos- cuando cayó en cuenta que ella igual tenía lágrimas en los ojos.

Había visto a Eliasar...

- Es de lo peor el espiar las conversaciones ajenas.- soltó, fría, hacia su hija mayor sin siquiera tenderle una mano para partir de vuelta a casa.- Vamos, volvamos a casa.- Demandó sin volver su mirada hacia ella. Esperaba que su madre hubiese llegado, porque tenía varias cosas que hacer.

Y una de ellas tenía que ver con una vieja conocida...


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Re: The end - maggie's kidnapping

Mensaje por Khione el Vie 12 Feb 2016, 18:42

Un año más, un año menos.. qué más daba. La eternidad ya le había pasado la cuenta y ni una siquiera aproximación de su verdadera edad se revelaba en su mente. Eliasar, recostado en la tumbona, dejaba caer la botella vacía de vodka al tiempo que apuraba su último trago de la noche.- Por otro año de mierda.- Alzó la copa a la nada, sumido en la oscuridad, y la lanzó a algún lugar de la habitación. Sin siquiera sentir el cristal quebrándose. Si, estaba borracho.. tanto así que si incluso recostado sus sentidos parecían hundirlo en un constante mareo.. como si estuviese navegando las aguas tranquilas del océano. Dios.. era despreciable. El gran heredero de la familia Odham, aquel que en algún momento debió reclamar el trono que debía haber sido suyo... reducido a un borracho. A la nada misma. Madelaine había tenido razón.. no era nada. No era digno de ni siquiera seguir viviendo.

- Eliasar.. Dios, hermano mío, déjame ayudarte.- Rehuyó el suave toque de su hermana y obligó a su estómago a soportar el mareo.- La vi.. La hija de Madelaine... Mi hija.- Apretó su mano contra el delicado colgante que debía haber sido el regalo de la pequeña, mientras contenía un juramento. Cerró los ojos y tragó saliva como pudo, girando su rostro hacia un lado al sentir las arcadas que traspasaban su cuerpo. No eres nada.. Esas benditas palabras haciendo eco en su mente.- Déjame, Síobhe... Solo dame esta noche para recordarla.- Su hermana, reacia a dejarlo, se alejó con la mirada baja. Siendo la puerta cerrándose tras ella su despedida. Agradecía que no hubiese intentado convencerlo, pero ella lo sabía.. sabía que cuando se encerraba en aquel secreto cuadro era porque necesitaba esos segundos de soledad. Donde aquella mirada verdosa volvía a centrarse en él, aunque fuese a través en una pintura.- Jade.. Cómo te extraño..

No pasó ni un minuto cuando el teléfono sonó.

Penoso fueron sus intentos de levantar la bendita cosa hasta que lo consiguió apenas, apretando el teléfono contra su oído.- Feliz cumpleaños, Eliasar.- Incluso, tras la bruma del alcohol, el brujo fue capaz de identificar esa sedosa voz. Madelaine, otra vez.- Qué quieres, cazadora..- logró soltar tratando de ocultar su estado. Una carcajada suave fue toda respuesta ante este intento y la mujer continuó.- Vamos, querido, no creas que dejaré que nos quedemos así luego de nuestro último encuentro y mucho menos en tu cumpleaños. Incluso te tengo un presente..- Fue su turno de reír. Ella dándole un regalo, si.. seguro pero aún así dejó que siguiera con sus palabras.- Antes que nada tengo que recordarte nuestro trato, querido, que si no puedes hacer algo de lo que te puedes arrepentir. Veamos: No puedes acercarte, ni enviar a nadie contra nadie que considere mi familia y mucho menos volver a poner un pie en mi hogar. O pagas con tu vida. Recuerdalo bien, cariño. ¿Entendido?- Rodeos y más rodeos, la humana aún no aprendía a ir al grano de una vez.- Guárdate tus mentiras, Legare. Termina de una vez que tengo cosas que hacer.-gruñó, apoyando su cabeza en el respaldo de la tumbona. Hubo un breve silencio y solo ahí la mundana se atrevió a seguir.- Bien, si así lo quieres...

El tiempo siguió su curso; las manecillas del reloj marcando el paso de los minutos. Hasta que un pequeño chasquido rompió el silencio. Como un silencioso visitante, un níveo manto de escarcha comenzó a cubrir el suelo, las ventanas y paredes. Creciendo. Devorando por completo la mansión, habitación por habitación. Volviéndose hielo grueso y peligroso. El casi inexistente vaho de la respiración del brujo era lo único que delataba que seguía vivo bajo esa habitación de frío.

Un latido...

El hielo se trizó, el coro de cristal anunciando que ya no había manera de contener el frío a su alrededor. La mano de Eliasar se cerró lentamente en un puño, apretando en él el colgante.. el regalo que aquella niña debió ser poseedora.

Dos latidos...

En un ensordecedor silencio cada simple fragmento de hielo se movió de su lugar, pequeños espejos de frío cristal cerrándose en torno a la inmóvil figura. Y en ese silencio fue cuando se pudo escuchar perfectamente.- Espero que te guste tu regalo, Eliasar. Hasta nunca, querido.- La línea quedó muerta contra su oído, sintiendo como solo una fiera emoción titilaba en su interior.

Tres latidos...

No escuchó los gritos de su hermana, ni tampoco el horrendo crujir de la mansión frente al destructivo poder del brujo. Solo escuchó una sola voz, repitiéndose mil veces hasta que borró cualquier límite de su cordura. Disfruté escucharla gritar tu nombre, momentos antes de rebanarle la garganta. Y oh, querido mío, no sabes cuanto me divertí estos años viendo como seguías ignorante ante la obvia verdad. El auricular, aún en su mano se hizo pedazos.

Cuatro latidos...

Fue ahí donde el caos se desató.

Un poderoso y desgarrador bramido atravesó el silencio destruyendo todo a su paso. Sus poderes liberándose en todo su esplendor, pero ni una mísera herida fue hecha sobre él puesto su ira, tan visceral y eterna, pareció formar un propio campo de energía a su alrededor. Venganza, sangre... deseaba todo y más en esos momentos.

En solo segundos, la poderosa mansión de los Odham quedó reducida a nada.

Incluso, destruyendo así al único heredero con ella...


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Re: The end - maggie's kidnapping

Mensaje por Khione el Vie 12 Feb 2016, 18:42

Dejando su set de dagas a un lado, la castaña se masajeó el cuello con cuidado y arrugó la nariz al sentir como la tensión se iba lentamente. Había estado practicando un par de tiros, pero nada le había podido sacar de encima la sensación de que algo iba a pasar. Un presentimiento.. Como si algo estuviese a punto de tocar su piel, quedándose en un solo roce escalofriante.- ¿Maggie? - preguntó al escuchar pasos dentro de la carabana. A esas horas su pelirroja ya debería haber llegado o al menos mostrado señal de vida, pero desde que se le había metido en la cabeza practicar a diario.. ya casi ni la veía.

Esbozando una sonrisa queda, la ex-cazadora se levantó de su asiento y abrió la puerta, pensando en que probablemente su hija estaría intentando asustarla.

Siguiendo el juego, entró a paso lento, pronunciando con una obvia diversión plasmada en sus palabras.- Oh.. vamos, pequeña, jamás fuiste buena en las escondidas...- El silencio fue toda respuesta que recibió, sintiendo nuevamente ese escalofrío recorriendo su espalda. Nunca eran buenas las corazonadas y mucho menos en ella. El ambiente se enfrió... a tal punto que podía ver su propio aliento agitado elevarse frente a ella. De un solo golpe la puerta y las ventanas se cerraron.

Quedando solo un tenue brillo proveniente de una de las habitaciones.

No... esto no era solo un simple juego de su hija. Alguien estaba intentando asustarla. Alguien que manejaba bien la magia.

A paso firme recorrió de una vez la distancia entre la entrada y la habitación, abriendo de un golpe la puerta. Esperó encontrarse con aquel desconocido, pero solo encontró penumbra. El anterior brillo había desaparecido. ¡¿Qué mierda estaba pasando?! Profiriendo un sonoro gruñido intentó prender las luces, pero parecía como si todo hubiese sido inutilizado. De la nada dos perfectas lenguas de fuego encendieron dos velas gemelas que pulcramente estaban posicionadas sobre la mesa lateral. Bastó esa sola fuente de luz como para hacer visible el mensaje escrito en su pared...

Lo primero que vio fue una pequeña muñeca de trapo apuñalada contra la pared, con esa sonrisa marchita dirigiéndose a ella. Aunque no era eso lo que le erizó la piel... La muñeca tenía el cabello cobrizo.

Y por encima de ella.. El nombre de su hija escrito con sangre.

Por primera vez en años, la morena palideció por culpa del horror y el miedo que la consumieron. Desesperada, se lanzó hacia la pared y sacó la daga que sostenía la muñeca, en la cual descansaba un mensaje pulcramente doblado y sellado con el escudo que tanto veía en sus pesadillas. Esa letra perfectamente dibujada... Esos modales perfectamente controlados... y esa firma.


"Tal y como tú lo utilizaste contra mí, esta vez seré yo quien dé la última palabra. No podré acercarme a tu familia, Madelaine Legare, pero cometiste un error...

Ella también es mi hija.

O~

Su pulso se aceleró al punto que comenzó a ver borroso. Cayendo en la desesperación, la humana corrió de fuera de la caravana con solo un nombre repitiéndose en su mente.- ¡AMELIE! - bramó con todas sus fuerzas, esperando.. Dios santo, rogando para que ella apareciese de una vez. Aún cuando llegaba a temblar a causa del miedo, no se permitió derramar ni una sola lágrima.- ¡¿Mamá?! - escuchó esa dulce voz a lo lejos.

Corrió a su encuentro, al momento que distinguió esa rojiza cabellera entre los árboles, envolviéndola en un fuerte abrazo. Sintiéndola a su lado... Comprobando que seguía viva... El alivio casi la pone de rodillas, pero aún así halló fuerzas suficientes como para alejarla y buscar alguna marca o alguna señal de que él le había puesto las manos encima.- ¿Mamá, estas bien? ¡Vamos, dime! ¡¿Porqué gritaste?! ¡¿Qué pasó?!- ni siquiera escuchó la preocupación de su hija por ella. Simplemente se seguía recordando que tenía tiempo.. que el destino le había regalado una oportunidad para salvarla de las garras de Eliasar.- Dios, pensé.. pensé que él...- dijo casi sin aliento, volviéndola a abrazar.- Mamá, me estás asustando.. dime qué pasó.- No podía. Si le revelaba la verdad.. quedaría aún más expuesta a él. No. Debía sacarla de ahí lo más rápido posible.

Ignorando toda protesta, la Sra. Fritz casi arrastró a su hija hacia la caravana vecina en busca de Alexander.

Sin notar que su hija llevaba en una de sus manos una bonita caja de música...

Sin notar... que entre las sombras unos ojos tan oscuros como las obsidianas se centraba en ellas con el brillo de un predador.

Siendo este mismo predador, quien esbozó una sonrisa enferma... La locura rezumando en cada gesto...

Su juego acababa de dar comienzo.


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Re: The end - maggie's kidnapping

Mensaje por Khione el Vie 12 Feb 2016, 18:42

Un suave tarareo...

Un suave tarareo era todo sonido que flotaba en la habitación y fue eso mismo que la trajo de vuelta. Sus ojos se abrieron perezosos al momento en que inspiraba profundamente, sintiendo como si hubiese estado de fiesta. La cabeza le dolía al punto que el más simple movimiento de esta le era un esfuerzo. Aunque algo comenzó a aliviar lentamente esa dolora presión.. Un aroma.. Una esencia que inundó sus sentidos calmándola y aliviando todo dolor. La tensión en su cuerpo desapareció y se recostó contra su punto de apoyo, al fin logrando enfocar la mirada en algo.

Un.. ¿Marco? Le bastó reconocer ese solo detalle para volver a su realidad.

El espejo. Pudo jurar que le aliviaba el hecho que estuviese dado vuelta -el cristal opuesto a su imagen-. No quería siquiera mirarse... no podía. No lo soportaría.

Trató de moverse pero algo la detuvo. Su quejido quedando ahogado en su boca... Estaba amordazada. Y no tan solo amordazada, estaba completamente inmovilizada. Las amarras no tan solo se limitaba a sus muñecas esta vez - estando sus manos tras su espalda-, sino que sus tobillos también estaban fuertemente atados contra la silla.- Estas despierta, cariño.- la pelirroja realmente se puso pálida al escuchar esa voz. La tenía completamente a su merced. Apretando los puños se mantuvo firme esperando que llegara hasta ella, tratando de cubrir el hecho que el miedo seguía presente en su sistema. Sintió la caricia en su rostro, incluso su presencia cercana. El brujo dejó algo en la mesa a su lado y se volvió a alejar. La pelirroja luchó con todas sus fuerzas contra las amarras que la mantenían presa, hasta el punto en que sus muñecas y tobillos ardían a causa del constante tironeo.- No te hagas daño, pequeña. Me duele el que lo hagas y aunque quisiera liberarte de estas cadenas... no puedo. Ahora comprendo todo..- una risa corta interrumpió sus palabras y apoyó su frente contra el rostro de la francesa, intentando mantenerla cerca.- Volviste a mi, mon amour. Estaba destinado que llegaras a mí, quizás con el final incorrecto pero estas aquí. Al principio pensé en matarte, arrancarte la piel por lo que le hiciste a mi hermana pero.. pero luego entendí.

Lo quería lejos. Tan lejos como pudiese, pero sus fuerzas no podían contra las gruesas cadenas que la ataban. Estaba a su merced, peor que lo que había estado en el principio.- Mi pequeña creación... jugué a ser dios contigo, ¿Lo sabías? Claro que lo sabes ahora... Sabes toda la verdad.- el dolor de cabeza que taladraba en su mente pareció volverse aún más agudo cuando una presión cálida nació donde el brujo posaba sus manos.- Esa bruja intentó ocultarte de mi vista, pero eres parte de mí. Eres mía y perteneces a mi lado.- ¡NO! Mentía. Jamás podría ser parte de él. Era imposible.. Dios, ¿Que mierda había pasado antes de la oscuridad que parecían ser sus recuerdos? No había nada... ni una sola imagen de lo que había pasado y pareciera que Eliasar entendió su confusión.- Aún tu mente no asimila los recuerdos. Hum, ayudemos un poco..- El dolor se volvió casi insoportable. Era como si su cabeza estuviese siendo presionada desde adentro, provocando que un quejido ahogado fuese todo posible aviso de su dolor; intentó alejarse de él, de terminar con el dolor pero seguía aumentando hasta que un pitido plano se instaló en sus oídos.

De un momento a otro la soltó...

Intentó calmar su respiración agitada, pero fue obligada a levantar la cabeza y centrar la mirada en un punto. El espejo. No pudo siquiera reconocer la tan familiar mirada azulina que parecía centrarse en ella. La muchacha frente a ella no alcanzaba a ser ni la sombra de lo que había sido.. Ni una sola chispa de vida parecía brillar en sus ojos cuando recorrió el rostro ajeno como tratando de encontrar alguna señal de que la conocía. De que de alguna manera le era familiar. Nada... absolutamente nada la hizo recordar que era la tal llamada Maggie quien le sostenía la mirada tras el reflejo del espejo.

Desapercibida le pasó la sonrisa triunfal de Eliasar a su lado y mucho más cuando se produjo el cambio. El iris, antes de un vibrante azul pareció encenderse para luego lentamente tornarse de un plateado cambiante. La advertencia... El recuerdo de la plata líquida apareció claro en la mente de la pelirroja al tiempo que otro recuerdo parecía lentamente unirse a este.

Un líquido exactamente del mismo plata que esos ojos ahora adquirían como nueva tonalidad...

Sin aún reconocerse, no quitó la mirada de la muchacha... Y menos cuando el cambio sucedió. La verdad... Era esta la que se mostraba al fin, luego de tantos años. Era su mirada la que lentamente se tornaba en tinieblas, devorando el color de sus ojos hasta no dejar nada más que oscuridad.

Contuvo el aliento al ver la mirada de obsidiana del brujo a su lado al entender todo. El peso de su sangre ahora le era al fin revelado. El trato que Madelaine había hecho estaba claro en sus ojos. El plata del líquido que su madre había tomado para quedar en cinta era el aviso que era mestiza... y algo aún peor envió hielo frío al corazón de Amelie. Ambos compartían la misma mirada de obsidiana.

El sello de la familia.

El heredero de la familia Odham ya no era Eliasar...

... era ella.


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Re: The end - maggie's kidnapping

Mensaje por Khione el Vie 12 Feb 2016, 18:42

Los días pasaron sin que ella lo notara. La inmóvil figura de Maggie seguía atada a la misma silla donde había despertado, pero parecía seguir soñando. Su mirada vacía parecía estar centrada en un solo punto en la nada mientras los minutos se transformaban en horas. El frío había llegado.. se metía en su piel como si no hubiese final. ¿Qué significaba eso? Que no había reacción en ella.

Amelie no sentía absolutamente nada...

El dolor parecía haber nublado cualquier intento de su mente en traerla de vuelta. No importaba cuan fuerte el brujo siguiese golpeándola, cuanto intentase humillarla, cuantas veces trajera a su mente los recuerdos nítidos de la muerte de ellos... Simplemente no había respuesta alguna en Amelie. Eliasar aún no entendía que no había parte de ella que poseer, moldear a su gusto o corromper -como él deseaba-. Desde el momento en que la rompió por completo... ella se había perdido en sí misma. En un vacío que parecía haberla hundido hasta no dejar rastro de esa chispa que alguna vez había brillado en su mirada. Tal y como él había querido, la oscuridad había tomado todo dentro del alma de la humana hasta dejar un vacío cascarón. Solo que el resultado distaba mucho de ser el que él había deseado.

Él no había entendido el punto central que escondía la existencia de la francesa. Ella jamás se hubiese rendido a la oscuridad que él había desatado. Jamás se hubiera dejado consumir por el odio, por más fuerte que fuese. Porque tal y como Ashki alguna vez le había explicado a su nieta, Maggie había sido luz. Brillante, cálido y atrayente. Solo que ahora ese fulgor se había extinguido, dejando que el frío de la insensibilidad calara profundo.

No importaba cuantas veces Eliasar se lo negara o intentase traerla de vuelta. No importaba que él hubiese curado todas sus heridas y evitado que los profundos cortes en sus muñecas terminasen con su existencia. No importaba nada... porque la verdad estaba presente para todos a esa altura.

Maggie estaba muerta.

Por lo que el brujo que en esos momentos cruzaba el umbral de la puerta ya no podía hacer nada más que rendirse. Aunque claramente esto él no lo sabía -o no lo aceptaba- por lo que esta vez tenía una nueva idea de cómo traer a su pequeña de vuelta. Desplazando la silla donde la menor de los Fritz seguía atada hacia una de las paredes, Odham se arremangó la nívea camisa y sacó de sus fundas las dagas gemelas que alguna vez habían pertenecido a Jade.- Respóndeme, Maggie. Puedo seguir haciendo esto hasta aburrirme.- advirtió el brujo al ser sus primeras palabras ignoradas. El escueto saludo disolviéndose en la nada, como siempre. La mirada apagada de la muchacha seguía fija en el suelo, aún cuando el sonido del metal chocando contra el concreto chasqueaba a su lado y el dolor explotaba en su brazo. La sangre cayendo por su piel por la primera de las siguientes heridas que el brujo haría en su cuerpo. Un segundo chasquido reverberó y esta vez fue el hombro de la muchacha el lugar donde el filo de la daga dibujó su toque.

El rostro del brujo se contrajo en ira y trazó con sus pasos un círculo, tratando de calmarse. De no ceder en golpearla otra vez. Había pensado que esos pequeños toques de dolor podrían sacarla de su ensimismamiento, pero necesitaba algo más... efectivo. Las sombras parecieron condensarse tras el brujo, formando filosas dagas de obsidiana que tenían de objetivo la figura fría de la muchacha. Solo fue el silbido de las dagas lo que advirtió la idea de Eliasar.

Aunque fue allí donde Odham comprendió que su plan necesitaba un cambio urgente, sino la última atadura que tenía sobre ella se rompería.

Las dagas de obsidiana la traspasaban limpiamente... pero sin herirla.

Ni una sola gota de sangre nació del lugar donde las hojas tocaban la piel de la humana.

Sus ilusiones ya no servían con ella.

Eliasar fue testigo de cómo al fin Maggie alzaba el rostro hacia él, sin realmente observarlo, y esbozaba una trémula sonrisa. Haciéndole saber que, en alguna parte de donde escondía ese último fragmento intacto de ella, se estaba riendo de él. Burlándose de su derrota, porque ambos sabían que ya no había nada más que hacer.

Debía matarla o dejarla libre...

Cosas que para Maggie significaban lo mismo, realmente.


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Re: The end - maggie's kidnapping

Mensaje por Khione el Vie 12 Feb 2016, 18:43

Síobhe, quien sentada en una de las lujosas mesas de su departamento, observaba las cartas frente a ella con evidente interés. La chiquilla esa tenía un muy buen futuro. Bueno... con esa idea solo ella podía estar de acuerdo, claro. Ya que era la única que realmente deseaba aquel final para la pequeña salvaje que había intentado matarla. Era gracias a su hermano que la bruja seguía viva, sino no estaría allí disfrutando de un buen vino y celebrando que la muerte parecía acercarse aún más a la niñata.

Luego del incidente que casi le había costado la vida, Naymeb había sido casi obligada por su hermano a abandonar aquel lamentable edificio y quedarse en la seguridad de su departamento. Aunque realmente ya ni le interesaba ver morir a la hija de Madelaine, puesto su destino estaba sellado. Las cartas lo decían y Síobhe lo había sabido desde antes. La manera en que la pelirroja había reaccionado, luego de despertar de su inconsciencia, había bastado para hacerle saber que la niña no tenía nada por lo que vivir. Por luchar, siquiera. Y eso era el único objetivo de la asquerosa existencia humana.

Una razón por la cual seguir viviendo en sus lamentables rutinas.

Soltando un suspiro a gusto, la bruja alzó la copa de cristal hacia la pintura de quien había sido su amiga y compañera -en un silencioso brindis- y bebió del vino sabiéndole a gloria. Sin embargo, su tan agradable calma fue interrumpida por un estruendoso caminar hacia la salita donde ella estaba.- ¿Eliasar? - preguntó, sabiendo que solo él podía entrar en su departamento sin tener que usar la puerta, puesto un poderoso hechizo repelía a cualquier chismoso.

La respuesta se la dio un fuerte golpe que echó la puerta de su saloncito abajo, siendo luego la figura de su hermano la que cruzó el lugar a grandes zancadas. Estaba nervioso y tenso, claramente lo podía concluir por su despliegue de ataques hacia su inmueble, pero también lo decían sus ojos completamente negros.- Eliasar, querido, toma asiento y dime qué sucede.- El brujo dio un par de vueltas más y luego acató su sugerencia, tomando asiento en la silla que quedaba libre.- Ella... Ella ya no.. Ya no responde a nada.- Bien, eso no le decía nada de nada pero debía ser paciente. Sobre todo porque los poderes de Eliasar estaban tan a flor de piel que faltaba solo un gatillante para que se desatara el caos.- Cariño, no entiendo lo que me estas diciendo. Toma una profunda inspiración y cuéntame qué pasa. - Basto un par de segundos para que su hermano siguiese sus indicaciones y apretara los puños sobre el caoba de su mesa. Esta vez podría entender qué pasaba.- Las ilusiones, las dagas.. no hay manera de que vuelva.- barboteó Odham, sin fijar la mirada de obsidiana en ella.- Eliasar, ¿La niñita se escapó? Si es así podemos encontrarla, sabes que..- esta vez fue él quien la acalló con un movimiento de su mano.- Desde que descubrió la verdad, luego de que te fuiste, entró en algo que llaman los humanos un estado de shock. Pensé que algunos recuerdos bastarían para traerla de vuelta, pero no sirvió. El dolor, tampoco. Pesadillas, menos. Y por último.. lo único que la mantenía cerca de mí.. las ilusiones, ahora no sirven con ella. Se está alejando de mí, Síobhe. Y no quiero eso, la quiero a mi lado.- la mirada aterrada de su hermano se centró en ella, en busca de alguna respuesta.- Eliasar, sabemos que no hay nada que hacer. Ella no volverá a la vida a Jade. Ella no es Jade y ella no podrá jamás reemplazar a Jade.- Por primera vez en siglos sintió algo tan ajeno a la relación entre ellos dos. Eliasar se mostró receloso, negando esa idea.. pero hubo algo. Ese anhelo por una opción que al menos satisficiera su deseo de mantener a la muchacha junto a él.

Sintió... una posibilidad.

Su deseo teniendo la oportunidad de volverse realidad.

Cuidadosa de cada palabra, la bruja decidió mover la última pieza del juego para que la verdadera venganza que ansiaba ella y necesitaba Eliasar, se diese al fin.- Hermano mío... sabes que solo queda una sola cosa por hacer.- acarició el rostro de su hermano y sonrió cariñosa, realmente degustando el dulce sabor de la victoria al ver como él le ponía atención.- Nuestro objetivo nunca fue ella. Que ella sea el último sacrificio por nuestro verdadero objetivo. Transfórmala en aquello que ella más odia.- dejando que sus ojos se tornasen del mismo obsidiana que los de su hermano, Síobhe sentenció sus palabras con lo que cerraría al fin ese círculo de sangre.

- Que ella sea lo que Madelaine más odia.


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Re: The end - maggie's kidnapping

Mensaje por Khione el Vie 12 Feb 2016, 18:43

Supo el momento exacto en que Eliasar entró a la habitación. Escuchó sus pasos aún cuando su cuerpo parecía seguir sin dar señales que estaba consciente. Maggie siguió aquel continuo sonido hasta que la dulce melodía de la caja de música se elevó entre ambos.

El brujo tarareó aquella cancioncilla al tiempo que se acercaba a ella y cortaba las cuerdas la mantenían prisionera, incluso desatando la mordaza que le impedía hablar. Sus viejas compañeras volvieron a sus muñecas, saludándola con la dolorosa mordida del acero contra su piel. Estando los grilletes ya en su lugar, la humana fue arrastrada de vuelta a la pared en la que aún podía verse los rastros de su propia sangre seca. La pared a un lado de la cama donde sus pesadillas la habían mantenido sin dormir noches completas, donde había escondido el brazalete que parecía provocar el eco de un recuerdo borroso en su mente y donde él había marcado su espalda con esa misma daga que ahora dejaba a un lado de la caja de música.

Por primera vez, desde que había despertado, la pelirroja pareció esbozar una sonrisa sincera al entender qué sucedería a continuación.

Lo que había anhelado...

Cerró los ojos por un momento, agradeciendo la insensibilidad y la oscuridad. Esa mentirosa paz que ahora la embargaba pareció decirle que ya no había nada más por lo que temer. Que sus miedos habían sidos consumidos al igual que todo en ella. Nada quedaba en pie dentro del alma de la muchacha y eso era lo que agradecía en esos momentos, que cuando él terminase de una vez con su existencia.. no quedaría nada de ella por lo que llorar. Se perdería en el tiempo como si nunca hubiese existido.

El tintineo de otras cadenas llegó a Maggie, enturbiando la idea de ese dulce final. Lentamente la pelirroja apoyó su cabeza contra la pared tras ella y se obligó a ignorar cualquier intento del brujo por interrumpir ese momento de descanso. Llegando la voz de Eliasar amortiguada, como si estuviese muy lejos de ella.- Mon angie, tengo un pequeño presente para ti.- el sonido de las cadenas acercándose estrepitoso, como si fuesen tironeadas de vez en cuenta. Como si alguien aún luchase contra ellas.. Pero no importaba, Maggie siguió inalterable con el rostro parcialmente oculto por sus cabellos. Fue consciente de los pasos raudos de Eliasar y el eco del dolor llegó a ella informándole que el brujo había alzado su rostro a la fuerza, tirando de su cabello para tratar de obligarla a observar.- Creo que te gustará este presente, querida.- la mirada vacía de la francesa se abrió de una vez y vagó sin encontrar un punto donde centrarse por unos momentos, hasta que una figura frente a ella llamó su atención.

Una mirada dispar...

El hombre, encadenado y amordazado como estuvo ella, respiraba agitado con sus ojos fijos en ella. Como si la reconociera... Como si le sorprendiera el verla de nuevo. Maggie tuvo la sensación de que lo conocía, pero todo quedó en eso... simples sombras de recuerdos que parecían pertenecerle.

- Amelie, creo que ha llegado la hora de tomar una decisión. Una que ambos deseamos fervientemente.- susurró Eliasar a escasos centímetros de ella.- Pero sabemos que el destino tiene extrañas maneras de revelarse... así que dejaremos que él decida.- dijo, apuntando al hombre frente a ella.- Él se transformará en el medio por el cual el destino se revelará ante nosotros..- Eliasar la soltó al fin y se apresuró a buscar algo, siendo aún la música de la caja lo único que se escuchaba de fondo.

Apenas sintió como Eliasar volvía a tirar de su cabello para obligarla a abrir la boca, ni mucho menos sintió cómo vertía un líquido de sabor metálico entre sus labios. El reflejo mecánico de la humana fue el de toser ante el bloqueo de su fuente de aire, pero tragó en parte ese líquido de sabor empalagoso que se quedó en su lengua. Soltando el agarra sobre ella, el brujo pareció dirigirse hacia el hombre.- Si muere o vive, queda a tu elección..- Y fue allí cuando Maggie sintió el frío toque del metal contra ella. El filoso beso de la daga contra su abdomen, cuando la hoja atravesó limpiamente su estómago.

Cayendo, casi sin aire, la francesa tuvo un último y claro pensamiento.

Finalmente... era libre.


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Re: The end - maggie's kidnapping

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