Post varios Maggie Fritz

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Post varios Maggie Fritz

Mensaje por Khione el Mar 14 Jul 2015, 00:40

It's the moment of truth and the moment to lie
▬ Ladies don't start fights... but they can finish them ▬
Si no fuera por la paciente presencia de Marissa a su lado, acariciando su espalda como si de una niña pequeña fuese, ya le hubiese arrancado las extensiones a la castaña esa. El demonio pelirrojo que llevaba dentro de Maggie, bullía con ganas de repartir golpes a diestro y siniestro, pero las lentas respiraciones que trataba de mantener estaban haciendo –en parte– su trabajo de controlarla. De mantenerla calma hasta que el impulso asesino de golpear a la niñata esa se disolviera o disminuyera lo suficiente como para salir de allí de una vez.- ¿Mejor? - La pelirroja asintió apenas y alzó el rostro, sintiendo en la piel la tensión de sus amigas al saber cómo reaccionaba con una provocación como aquella. Los cuatro pares de miradas parecieron relajarse y se retiraron a sus asientos alrededor de la pequeña mesa, excepto Marissa quien se mantuvo a su lado como una medida preventiva.

Eliza, quien parecía querer matar con la mirada a la castaña que la había sacado de sus casillas, se apoyó en la mesa y bebió furiosa su margarita. Pidiendo otro y una nueva ronda de vodka.- Juro que si vuelve a mirar para acá de nuevo... seré yo quien le rompa la cara a golpes.- Maggie, más tranquila, tomó el pequeño vaso del shot y vació el contenido de un tirón.- Te acompaño.- respondió Amelie sin mirar para la dirección donde la muñequita inflable estaba rodeada de su amigos de la alta alcurnia.

¿Cómo había llegado a ese punto? Era casi común para la francesa el verse envuelta en peleas de bares, pero esa noche había sido una pequeña excepción. Celebraban el cumpleaños de Cindy y habían pensado en una manera divertida de festejar, por lo que el primer paradero había sido un bar donde antes había trabajado la pelirroja. Aura Bar. Conocido por lo impecable de su atención y lo selecto de sus clientes. La regla era: sin un par de grandes en los bolsillos o en el banco... no entras. ¿Y qué hacían ahí un grupo de estudiantes sin dinero, casi? Tenían algo conocido como Maggie, un ser lo suficientemente conocido, y con contactos en esos ambientes, como para que las dejaran entrar sin pagar nada, además que las primeras rondas de shots fuesen por cuenta de la casa. El seguir siendo amiga del jefe –y la mayoría de los trabajadores– tenía sus ventajas.  

Aunque ese no era el punto, en realidad…

La morena –quien era objeto de todo el odio de las dos amigas– había cometido una falta garrafal cuando se trataba de esas dos. Se había burlado. Y no por sus ropas o cómo habían entrado, sino que la cumpleañera había sido el blanco de las venenosas palabras de la bastarda esa. ¿En el idioma de Eliza y Maggie? Pues… significaba guerra. Y de aquellas donde la pelirroja sacaba al juego todo su arsenal de pelea. Si la morena llegaba a cabrearla de nuevo, la francesa no se limitaría a tironcitos de cabello y arañazos… serían golpes directo al rostro del tipo que  harían que el cirujano plástico de esa ricachona cobrase un dineral para arreglarle la cara luego de que terminara con ella.

Cindy, quien parecía aún cabizbaja por lo que había ocurrido, jugó con su vaso sin siquiera tomar un sorbo.- ¿Estas bien, cariño? - le preguntó Marissa, resultando en todas las miradas dirigida a la cumpleañera. Esta solo asintió y murmuró por lo bajo.- Vayámonos de aquí… Tiene razón.- Tanto Eliza como Maggie se mordieron la lengua para no cubrir de malas palabras a la pobre bailarina, quien parecía saber que esas dos tenían una opinión bastante diferente de lo que había pasado. Solo fue el carácter dulce y tranquilo de la chica lo que la salvó de una reprimenda monumental.

Tensas, como si fuese todo un esfuerzo el quedarse calladas, las “inseparables” y las demás chicas acataron la petición de la cumpleañera y se levantaron con la intensión de irse del local. Todo el camino iba bien, hasta que la estupidez de la raza humana hizo aparición. La castaña se atrevió a hablar.- Ugh… ¿Acaso no huelen eso? Dios, tengo ganas de vomitar. Apúrense, niñatas, que la pestilencia ya ni se aguanta…- Las risas fueron el gatillante y el ver como Cindy se encogía de vergüenza. Inspiró profundamente y clavó los ojos en Eliza, quien le decía con la mirada que estaría tras ella. La apoyaría.- Ella lo pidió…- murmuró Maggie, dejando caer sus cosas y casi empujando a Marissa para girarse hacia la muchachita Barbie-girl.

Fue un borrón pelirrojo. Un huracán de ira pura la que golpeó en seco a la ricachona. Un grito fue todo lo que avisó del inicio de la pelea, provocando de inmediato que un círculo de mirones se formase a su alrededor. No esperó una invitación, simplemente le plantó el segundo puñetazo en el momento en que la castaña la miró furiosa. Cayendo a peso muerto por la fuerza del golpe.

Los gritos del grupito de secuaces de la chica fue música en sus oídos, el subidón de adrenalina afilando sus sentidos hasta el punto en que solo tenía ojos para la castaña. Se acercó a la niñata y sin una pizca de cuidado la tiró de los cabellos para obligarla a levantarse. Podía estar cabreada, furiosa hasta el punto de ver rojo… pero tenía honor y jamás se golpea a un contrincante en el suelo. Como cualquier gata callejera, la morena le arañó en el rostro intentando soltarse de su agarre recibiendo en respuesta un rodillazo en el estómago.

Ya ni sentía los gritos de Marissa o Cindy, ni era consciente que Eliza –a su lado– se enfrentaba con alguna idiota quien intentó defender a la castaña. Maggie solo tenía una idea en mente, que llevaría a cabo aunque saliera herida. Le enseñaría a la castaña que no era bueno joder con ella… puesto siempre terminabas sangrando. Y dios, como le gustaba esa idea ahora que la morena mostraba signos de responder a sus golpes.




Código:
<center><div id="pabasefi"><div id="paimg" style="width: 500px; height: 220px; background: url('http://24.media.tumblr.com/288f0cc2acfc30fda71b1b7b67d3651b/tumblr_mmgvlxUDTk1qdsodio1_500.gif'); background-position: center;"></div><div id="panombre">It's the moment of truth and the moment to lie<div id="pafrase">▬ Ladies don't start fights... but they can finish them ▬</div></div><div id="patexto">[i]Si no fuera por la paciente presencia de Marissa a su lado, acariciando su espalda como si de una niña pequeña fuese, ya le hubiese arrancado las extensiones a la castaña esa. El demonio pelirrojo que llevaba dentro de Maggie, bullía con ganas de repartir golpes a diestro y siniestro, pero las lentas respiraciones que trataba de mantener estaban haciendo –en parte– su trabajo de controlarla. De mantenerla calma hasta que el impulso asesino de golpear a la niñata esa se disolviera o disminuyera lo suficiente como para salir de allí de una vez.- [b]¿Mejor?[/b] - La pelirroja asintió apenas y alzó el rostro, sintiendo en la piel la tensión de sus amigas al saber cómo reaccionaba con una provocación como aquella. Los cuatro pares de miradas parecieron relajarse y se retiraron a sus asientos alrededor de la pequeña mesa, excepto Marissa quien se mantuvo a su lado como una medida preventiva.

Eliza, quien parecía querer matar con la mirada a la castaña que la había sacado de sus casillas, se apoyó en la mesa y bebió furiosa su margarita. Pidiendo otro y una nueva ronda de vodka.- [color=#cccccc]Juro que si vuelve a mirar para acá de nuevo... seré yo quien le rompa la cara a golpes.[/color]- Maggie, más tranquila, tomó el pequeño vaso del shot y vació el contenido de un tirón.- [color=#ffcc99]Te acompaño.[/color]- respondió Amelie sin mirar para la dirección donde la muñequita inflable estaba rodeada de su amigos de la alta alcurnia.

¿Cómo había llegado a ese punto? Era casi común para la francesa el verse envuelta en peleas de bares, pero esa noche había sido una pequeña excepción. Celebraban el cumpleaños de Cindy y habían pensado en una manera divertida de festejar, por lo que el primer paradero había sido un bar donde antes había trabajado la pelirroja. Aura Bar. Conocido por lo impecable de su atención y lo selecto de sus clientes. La regla era: sin un par de grandes en los bolsillos o en el banco... no entras. ¿Y qué hacían ahí un grupo de estudiantes sin dinero, casi? Tenían algo conocido como Maggie, un ser lo suficientemente conocido, y con contactos en esos ambientes, como para que las dejaran entrar sin pagar nada, además que las primeras rondas de shots fuesen por cuenta de la casa. El seguir siendo amiga del jefe –y la mayoría de los trabajadores– tenía sus ventajas.  

Aunque ese no era el punto, en realidad…

La morena –quien era objeto de todo el odio de las dos amigas– había cometido una falta garrafal cuando se trataba de esas dos. Se había burlado. Y no por sus ropas o cómo habían entrado, sino que la cumpleañera había sido el blanco de las venenosas palabras de la bastarda esa. ¿En el idioma de Eliza y Maggie? Pues… significaba guerra. Y de aquellas donde la pelirroja sacaba al juego todo su arsenal de pelea. Si la morena llegaba a cabrearla de nuevo, la francesa no se limitaría a tironcitos de cabello y arañazos… serían golpes directo al rostro del tipo que  harían que el cirujano plástico de esa ricachona cobrase un dineral para arreglarle la cara luego de que terminara con ella.

Cindy, quien parecía aún cabizbaja por lo que había ocurrido, jugó con su vaso sin siquiera tomar un sorbo.- [b]¿Estas bien, cariño?[/b] - le preguntó Marissa, resultando en todas las miradas dirigida a la cumpleañera. Esta solo asintió y murmuró por lo bajo.- [b]Vayámonos de aquí… Tiene razón.[/b]- Tanto Eliza como Maggie se mordieron la lengua para no cubrir de malas palabras a la pobre bailarina, quien parecía saber que esas dos tenían una opinión bastante diferente de lo que había pasado. Solo fue el carácter dulce y tranquilo de la chica lo que la salvó de una reprimenda monumental.

Tensas, como si fuese todo un esfuerzo el quedarse calladas, las “inseparables” y las demás chicas acataron la petición de la cumpleañera y se levantaron con la intensión de irse del local. Todo el camino iba bien, hasta que la estupidez de la raza humana hizo aparición. La castaña se atrevió a hablar.- [b]Ugh… ¿Acaso no huelen eso? Dios, tengo ganas de vomitar. Apúrense, niñatas, que la pestilencia ya ni se aguanta…[/b]- Las risas fueron el gatillante y el ver como Cindy se encogía de vergüenza. Inspiró profundamente y clavó los ojos en Eliza, quien le decía con la mirada que estaría tras ella. La apoyaría.- [color=#ffcc99]Ella lo pidió…[/color]- murmuró Maggie, dejando caer sus cosas y casi empujando a Marissa para girarse hacia la muchachita Barbie-girl.

Fue un borrón pelirrojo. Un huracán de ira pura la que golpeó en seco a la ricachona. Un grito fue todo lo que avisó del inicio de la pelea, provocando de inmediato que un círculo de mirones se formase a su alrededor. No esperó una invitación, simplemente le plantó el segundo puñetazo en el momento en que la castaña la miró furiosa. Cayendo a peso muerto por la fuerza del golpe.

Los gritos del grupito de secuaces de la chica fue música en sus oídos, el subidón de adrenalina afilando sus sentidos hasta el punto en que solo tenía ojos para la castaña. Se acercó a la niñata y sin una pizca de cuidado la tiró de los cabellos para obligarla a levantarse. Podía estar cabreada, furiosa hasta el punto de ver rojo… pero tenía honor y jamás se golpea a un contrincante en el suelo. Como cualquier gata callejera, la morena le arañó en el rostro intentando soltarse de su agarre recibiendo en respuesta un rodillazo en el estómago.

Ya ni sentía los gritos de Marissa o Cindy, ni era consciente que Eliza –a su lado– se enfrentaba con alguna idiota quien intentó defender a la castaña. Maggie solo tenía una idea en mente, que llevaría a cabo aunque saliera herida. Le enseñaría a la castaña que no era bueno joder con ella… puesto siempre terminabas sangrando. Y dios, como le gustaba esa idea ahora que la morena mostraba signos de responder a sus golpes.[/i]

</div></div><div id="pacredit"><a href="http://www.cazadoresdesombras-rpg.com/" style="color: rgba(131, 131, 153,.7); text-decoration: none;">©️ Cazadores de Sombras · RPG</a></div></center>


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Mensaje por Khione el Mar 14 Jul 2015, 00:43

No le gustaban las celdas. Eso, podían decir lo que quisieran sobre que significaba estar en una jaula para él pero la razón más sencilla y fácil de explicar es que le recordaban a bueno... Lo que era. ¡No por que se considerara un animal salvaje que necesitaba ser enjaulado! Más bien porque había ido a Chinatown una vez, a visitar a Olly, que estaba pasando la tarde con la manada de Lucian Greymark o más conocido como Luke Garroway; al principio había tenido su típica mirada arrogante en plan "yo soy mejor que tu" porque los miembros de las manadas siempre le habían parecido desorganizados y salvajes; ¿Matar para ocupar el liderazgo? ¡Que masacre! Sin embargo... Sin embargo su percepción de lo que era una manada había cambiado ese mismo día.

En ningún momento algunos de los miembros de la manada le habían dado alguna orden. e comportaban entre ellos como si se conocieran de toda la vida y fueran hermanos, porque la fuerza del lobo es la manada y la fuerza de la manada está en el lobo. Una manada... ¡Que drástico era el cambio! Incluso entre sus amigos del praetor -los cuales eran principalmente Seth y Liam- jamás había sentido eso... Como si compartieran todo. Incluso se había encontrado con Luke, y entendió porque la manada era tan unida. ¿Con un jefe como ese como no?

Negó, despejando sus pensamientos y centrando su atención nuevamente en Maggie; al contrario que él parecía incluso más relajada que el mismo licántropo; como si no le importara realmente estar en una celda. O tal vez estaba resignada; porque a diferencia del rubio que podía salir si quería -y se lo proponía, puesto que su fuerza era sencillamente brutal- no podía hacer nada más que pasar las horas. Y al estar obligado a proteger el secreto de su raza a Jasper no le quedaba otra opción realmente. -Eres francesa-dijo él soltando el comentario en cuanto escuchó su exclamación. Su padre le había enseñado a diferenciar bien los acentos e incluso las pequeñas exclamaciones como esa para que supiera el idioma de sus clientes; además de que el sabía francés, junto con portugués, italiano... Bah, el italiano seguro ya se le había olvidado. Con suerte recordaba el francés. -Suena a una amiga. Es lo que los amigos esperan que hagas por ellos, es lo que a ti te gustaría que hicieran por ti-dijo con tranquilidad y una sonrisa en los labios mientras pensaba en Olimpia. Si, la conocía desde hacía mucho y ellos simplemente eran muy buenos amigos, no había otra palabra para decirlo; daría todo por ella, y una parte de él esperaba que la relación fuera mutua.

-Uh, ella está molesta porque... Bueno intentó salir conmigo-comentó sin más, como quien espera que no se le pase una enfermedad contagiosa. -Estaba celosa de una amiga... Se llama Olimpia, mi amiga. Pero ya sabes que para barbies como Ashley cualquier amistad puede ser chisme y pensó que sería divertido "robarme" supongo que está acostumbrada a bajarse las bragas y tener a todos a sus pies, no lo sé, pero no me interesó y hizo una rabieta. Su novio me odia por ejemplo, seguramente ahora me odia más, le rompí la clavícula-dijo entre risitas suaves como si le enorgulleciera el dato. Se formaron unos hoyuelos en sus mejillas y sonrió de manera infantil. -Realmente como en todos hay personas de mierda y personas decentes. ¿O vas a decirme que Ashley es la primera zorra que conoces?


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Mensaje por Khione el Dom 19 Jul 2015, 01:59

The saints can't help us now, the ropes have been unbound
▬ Like some child possessed, the beast howls in my veins ▬
Tuvo que parpadear un par de veces antes de fijar la mirada en la hilera de botellas frente a ella. No podía negar que la idea de adormecer el tormento con litros y más litros de alcohol le era más que atrayente. Le era anhelante. Necesario en un extremo que llegaba a doler. Solamente que no podía... El emborracharse sería como el empuñar un arma de doble filo. Podría aplacar la tortura que suponían los recuerdos en su cabeza, pero al mismo tiempo dejaría libre a la bestia que dormía en su interior. Siendo la agonía de sus pensamientos visible en su rostro, se movió de aquel pasillo hasta alcanzar la hilera de cajeras para pagar la masa para galletas. El reemplazo de unas botellas de vodka.

En el más completo silencio salió de la pequeña tienda y -con las manos ocultas en los bolsillos de su chaqueta- emprendió el camino hacia una plazoleta cercana. No podía llegar a casa aún; las horas eran sus mayores enemigas y esta vez quería al menos dormir. Sin pesadillas ni sueños, solo el descanso que llevaba esperando desde hacía tanto.

Cuando estaba a punto de cruzar la calle, fue el momento en que escuchó fuerte y claro el grito ahogado de un muchacho.

Su cuerpo se tensó de inmediato ante esa señal de peligro y sus ojos se centraron en el punto exacto donde aquella petición de ayuda había sido vocalizada. Por un solo momento ambas partes que conformaban su ser -humana y loba- se equilibraron en una sola decisión: ir en protección de aquel que lo necesitaba. Sus pasos, ahora firmes, se apuraron a la boca del callejón y fue testigo de cómo dos cuerpos se fundían en un forcejeo. Del pecho de la muchacha vibró un gruñido amenazante y una de las figuras se giró hacia ella. Sintiendo el aroma del miedo en su nariz, la pelirroja se lanzó sin más contra el agresor, quien trató de hacerla a un lado. En un solo movimiento esquivó el arma del humano y lo estampó contra la pared, apretando el cuello de este con una sola mano.

Apenas sintió es escalofrío en su espalda que presagiaba el cambio en su mirada, porque su mente estaba embotada a causa de su instinto. Deseaba que diese aún más lucha.. deseaba demostrar que era ella quien poseía el control... deseaba a tal punto el sentir la sangre de aquel asqueroso insecto que sería capaz de destrozarlo... Tan hundida estaba en esta espiral de oscuridad que no se percataba que el otro humano -aquel que había necesitado ayuda- ahora temía de su salvadora. Puesto estaba a simples segundos de matar a su presa, quien ya lánguida no presentaba lucha alguna.

Fue el sonido del humano, quien intentando alejarse de ella, el que rompió su concentración. Su mirada, tan oscura como el ébano, se centró en él con un brillo predador.

Él sería el siguiente...

Maggie volvió en si al momento en que el grito del humano rompió el silencio. Asustada y confundida, soltó su agarre sobre el agresor, como si de la nada se hubiese dado cuenta de la delicado hilo en que pendía -ahora- la vida del hombre. La oscuridad de su mirada retrocedió hasta devolverle el color zafiro de sus orbes, avisando que volvía a la normalidad.– Dieu.. Yo.. no..– Intentó acercarse al aterrado muchacho, pero este retrocedió como si realmente fuese a atacarlo... cosa que hirió peor que nada. El frío, aquel que venía acompañándola desde su regreso, devoró cada ínfima emoción de la licántropa; dejando solo la culpa y el odio.– Lo siento... – su voz, temblorosa y rota, destilaba el miedo que la embargaba.

No podía herir a más personas. Simplemente no lo soportaría.

Y con ese único pensamiento se lanzó a correr. Huyendo de los recuerdos, de cada rota posibilidad y por sobre todo... tratando de huir de la bestia en la que se había convertido.


~~~~

Siendo el brillo débil de su celular la única fuente de luz del lugar, la menuda figura se aferró a ese pequeño artefacto como si fuese su única esperanza.– ¿Hola? ¿Dann? – Siendo seguido de un suspiro aliviado, la voz de la figura pareció volverse aún más temblorosa.– Te necesito.. Casi..– Hubo un silencio.– Sucedió otra vez.– admitió, como si la mera idea de esto la enfermara. Hubo un pequeño intercambio de palabras y toda comunicación se cortó. Quedando solo ella -en medio de la nada- y su desbocado corazón.



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